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Incluso el Villano Tiene Una Historia - Novela Cap. 74


—¿Y eso ahora qué…?

—Doma a ese y te lo llevas, así que míralo bien.

—¿Va a domarlo?

—Sí.

—¿Eso es posible? ¿Acaso tiene alguna habilidad de doma?

¿Doma?

No había forma de que existiera tal habilidad. Si algo así hubiera existido, hace tiempo que todos los monstruos habrían sido domados y arrasado con el campo. Iba a responderle a Geon-joo, que decía una tontería propia de alguien demasiado ingenuo, que no, cuando el Shadow Worm se lanzó torciendo su cuerpo.

¡Kwagagaga!

La criatura se movía pegada al suelo, removiendo la tierra. Se levantó una nube de arena y la vista se nubló con el polvo. Era un movimiento salvaje, sin importarle lo más mínimo que su piel se rozara contra el suelo.

Parecía que había aparecido un espécimen de carácter violento, así que Sa-yoon dejó de hablar, invirtió el agarre de su arma para que la parte roma quedara adelante y corrió hacia el Shadow Worm. Como planeaba domarlo para montarlo, sería un desastre si resultaba gravemente herido durante el combate.

Para no infligirle daños serios, lo enfrentó usando la parte sin filo lo más posible. El lomo de la espada de grado S golpeó el costado del Shadow Worm.

—¡Gueeeek!

El enorme monstruo se retorció de un lado a otro y, de pronto, ¡Crunch!, mordió el brazo de Sa-yoon. Si simplemente giraba el cuerpo, la fuerza de su mordida desgarraría el brazo. Pero Sa-yoon no tenía intención de entregarle su brazo.

¡Kwadudeudeuk!

El Shadow Worm, con el brazo de Sa-yoon entre sus fauces, giró la cabeza desde su posición. Sa-yoon se impulsó contra el suelo y siguió de inmediato el movimiento de la criatura.

Si giraba la cabeza, él giraba con ella; si torcía el cuerpo, él lo seguía igual de ágilmente. Irritado, el Shadow Worm movió la boca como si quisiera cercenarlo con los dientes.

El tiempo que tardó en abrir la boca y volver a morderle el brazo fue mínimo.

Ese breve instante le dio a Sa-yoon la oportunidad de sacar el hombro, en lugar del brazo entumecido, de las fauces del monstruo. Moviéndose con rapidez, Sa-yoon saltó sobre el lomo de la criatura y blandió la espada.

—¡Gueeeok!

Al golpear con el lomo de la hoja, el Shadow Worm lanzó un grito. Si se tratara de matarlo, lo habría terminado en un instante, pero domarlo no era tan sencillo. Chasqueando la lengua, Sa-yoon fijó ambas piernas contra el costado del monstruo para sostenerse y volvió a golpearlo.

¡Bang! ¡Bang! El lomo de la espada impactó con fuerza contra su piel. Esperando el momento en que la criatura se encorvara de dolor, Sa-yoon activó una habilidad.

•• ━━━━━ ••●•• ━━━━━ ••

Habilidad, ‘Provocar Miedo’ activada.

¡El enemigo está aterrorizado!

•• ━━━━━ ••●•• ━━━━━ ••

Apareció la notificación que estaba esperando.

La ferocidad que emanaba el Shadow Worm disminuyó notablemente. Sa-yoon colocó la punta afilada de su espada sobre la piel de la criatura y la rasguñó levemente.

—Grrr…

Al darse cuenta de que lo que tocaba su cuerpo no era el lomo, sino el filo, el Worm se estremeció y bajó hasta quedar más cerca del suelo. Era un gesto que mostraba que había reconocido la fuerza de su oponente.

Sa-yoon le dio unas palmaditas en el lomo mientras el monstruo, temblando de miedo, agachaba el cuerpo para dejarlo bajar.

—Así es.

Al recibir el halago, el Worm se estremeció. No sabía si era por sorpresa o alegría, pero, de cualquier forma, parecía que había logrado domarlo.

—……

Geon-joo, que había estado observando con asombro la extravagancia de Sa-yoon, terminó viendo a su maestro de gremio acercarse montado en un monstruo gigantesco y, con una expresión incrédula, sacó una poción de su inventario. La vertió sobre el brazo de Sa-yoon. Mientras Geon-joo se encargaba de curarlo, Sa-yoon vigilaba al Shadow Worm, alternando entre acariciar su lomo y rasguñarlo con la espada, calmándolo con una mezcla de estímulo y amenaza.

Ante las repetidas advertencias y halagos, el Shadow Worm terminó por postrarse contra el suelo en señal de sumisión.

—¿Ya está listo?

—Todavía.

Gracias a que Geon-joo vertió la poción a tiempo, Sa-yoon probó su brazo, ya recuperado, y se acercó al frente del Worm. Le sostuvo la cabeza y lo miró directo a los ojos. Las pupilas azul oscuro del monstruo se tiñeron por un instante de gris.

Wuung, wuung.

Los cuerpos de Sa-yoon y del Shadow Worm resonaron al unísono. Era la señal de que compartían sensaciones.



Era la habilidad que le permitía, como líder de los Night Rats, manejar cuervos y serpientes para recolectar información. Una habilidad que permitía compartir recuerdos y sentidos con un objetivo designado. Esta vez, Sa-yoon la usó con el Shadow Worm, haciendo que lo que la criatura viera y sintiera llegara también a él. Ya dócil como un cordero, el monstruo aceptaba tranquilamente sus caricias.

El instinto de los monstruos y animales es más agudo que el de los humanos.

Probablemente había comprendido de forma instintiva que ahora compartía sus sentidos con el humano frente a él, lo que le daba una sensación de calma.

—Se ha vuelto dócil como por arte de magia…

Geon-joo reaccionó como si la escena le resultara fascinante. Sa-yoon se encogió de hombros y dio unas palmadas al cuerpo del Worm, ordenándole que empezara a cavar en la tierra.

El que había recibido los pensamientos compartidos volvió a arrastrarse lentamente hacia el agujero por el que había salido. Geon-joo, sorprendido, señaló con el dedo la espalda del Worm.

—¿No está escapando?

—Está siguiendo mi orden para excavar. Avanzará unos cinco kilómetros y luego regresará. Entonces nosotros podremos montar en su lomo para movernos.

—…suena un poco a maltrato.

—Si no lo aprovechamos, sería una criatura que simplemente tendría que morir, así que ¿Para qué preocuparse por eso?

—……

—Si te da lástima, cava tú el túnel. Te presto una pala.

Sa-yoon sacó de su inventario la pala que había guardado antes. Solo entonces Geon-joo negó con la cabeza diciendo que no le dabatantalástima, y rechazó la pala que Sa-yoon le tendía.

El Shadow Worm, usando su enorme cuerpo, excavó con rapidez un túnel de cinco kilómetros y regresó al lado de Sa-yoon. En señal de aprecio por su regreso sin problemas, Sa-yoon acarició el cuerpo de la criatura, luego agarró a Geon-joo y subió con él a su lomo.

—Vamos a internarnos bajo tierra, agárrate bien.

—No hay de dónde agarrarse.

—Ah.

Cierto. Era un cuerpo liso como el de un gusano gigante, así que se dio cuenta de que sus palabras no tenían mucho sentido.

—Entonces agárrate a mi cintura.

—……

—Si por obstinarte te caes, no pienso rescatarte. A partir de ahí, caminas o gateas hasta alcanzarme, como quieras.

No pensaba ocuparse de un tonto que se cayera por su terquedad. Le señaló que debía diferenciar entre lo que no quería hacer y lo que tenía que hacer. Con el ceño fruncido, Geon-joo movió lentamente las manos y lo sujetó por la cintura. Viendo que el agarre era tan flojo que parecía que se soltaría con un pequeño empujón, Sa-yoon lo pegó más a su cuerpo.

—No lo hagas a medias, agárrame fuerte.

Ante la orden firme, Geon-joo suspiró y finalmente lo abrazó con fuerza.

Toc, toc. Sa-yoon golpeó el cuerpo del Shadow Worm para indicar la partida.

¡Kwagagaga!

El Worm volvió a desplazarse velozmente por el túnel. Si Geon-joo no lo estuviera sujetando, habría salido despedido en un segundo: una velocidad sorprendente para un cuerpo tan enorme.

—Abre todos tus sentidos, preciosura. Si notas algo raro, dilo al instante.

No era común que una mazmorra se mostrara tal cual. Normalmente, se escondía en el núcleo que servía como medio para formarla, y había que golpear ese núcleo para abrirla. Por lo tanto, lo primero para entrar a una mazmorra era encontrar el núcleo que emitía una energía extraña.

Tras explicarle esto a Geon-joo, algo salió de su boca, sin saber si era una respuesta o un grito. Sa-yoon chasqueó la lengua. Al parecer, Geon-joo, que iba detrás de él, ya estaba al límite solo con intentar no caerse del Worm que avanzaba a unos 150 kilómetros por hora.

Uuuk, uuuk.

Se escuchaban sonidos de arcadas desde atrás. Sa-yoon giró la cabeza, temiendo que vomitara sobre su espalda, y vio que Geon-joo estaba pálido. No le sorprendería que se desmayara en cualquier momento.

—¿Qué pasa? ¿Es tu primera vez sobre un gusano gigante?

—Como si antes hubiera tenido la oportunidad de… uuuk.

—¡Ey, ey, no hables! ¡No hables!

Fue un error dirigirse a él. Geon-joo, cubriéndose la boca y con expresión sufrida, recibió la advertencia de Sa-yoon: si era tan difícil, que al menos cerrara bien la boca. Sa-yoon incluso le sujetó un brazo para evitar que saliera despedido, mientras acariciaba el lomo del Worm.

Más rápido.

Ante la orden, el Shadow Worm aceleró aún más por el túnel. Como el estado de Geon-joo no era bueno, había decidido moverse rápido para terminar cuanto antes.

Sin embargo, durante esos cinco kilómetros no detectaron ninguna energía especial. Al final del túnel, el Worm subió nuevamente a la superficie, dejó en el suelo a Sa-yoon y a Geon-joo, y volvió a excavar. Después de repetir esto dos veces más, Sa-yoon logró detectar una energía sospechosa bajo tierra. Con los ojos muy abiertos, golpeó el lomo del Worm, ordenándole que ascendiera.

¡Kwadudeudeuk!

El Worm emergió a la superficie con gran fuerza. Su velocidad era incluso mayor que atravesando el túnel, y se escuchaba a Geon-joo jadear.

—Si te cansas, al menos cierra los ojos.

Con ese breve consejo, el ruido que venía de atrás disminuyó.

¡Kwaaah!

Por fin, el Shadow Worm salió del profundo subsuelo y asomó la cabeza a la superficie.

—¡Puf!

Apenas vio la luz del sol, Geon-joo inhaló profundamente. Aunque Sa-yoon le había dado un artefacto para respirar bajo tierra, no podía reemplazar por completo el aire limpio de la superficie. Mientras Geon-joo intentaba estabilizar su respiración, Sa-yoon acarició la cabeza del Worm y le ordenó que esperara allí.

—Haah, ha… ¿Entonces, lo encontró?

—No es seguro, pero probablemente.

La energía de la mazmorra se sentía con claridad. Sa-yoon miró hacia abajo, y Geon-joo, que se acercó al borde del agujero, preguntó:

—¿Entonces por qué subimos?

—Tenemos que asegurarnos de que haya un agujero para salir cuando terminemos la mazmorra

—Ah…

Mientras Geon-joo soltaba un sonido medio infantil, Sa-yoon usó la habilidadDetectar. Al liberar su energía, sintió que una zona del suelo resonaba con la suya. Sonrió de lado.

Era, sin duda, una mazmorra.

—¡Vamos, preciosura!

Gritando, Sa-yoon lo agarró por el cuello de la ropa y se lanzó al agujero abierto por el Worm. Empuñando la espada al revés, apuntó al suelo que vibraba desde antes.

¡Kwaaang!

Al golpear con fuerza, el terreno se resquebrajó siguiendo la hoja, y enseguida una energía inmensa brotó de su interior, envolviendo a Sa-yoon y a Geon-joo.

—¿Es esto?

Arrastrado por la fuerza que los absorbía, Geon-joo gritó sorprendido. Al mismo tiempo, ambos escucharon un familiar sonido de notificación.



Al leer el nombre de la mazmorra, Sa-yoon frunció el ceño de golpe.

Maldita sea.

No era precisamente una mazmorra agradable.

Traducido por: Valiz

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