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La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 468


—Primero tengo que buscarlo. Una vez que lo tenga conmigo, decidiré qué hacer. Podría llevarlo a Rimwell, pero me da miedo que otros lo molesten mientras yo no esté, por sus orígenes… tendré que pensarlo un poco más.

Laura, que había perdido el ánimo al ver a Rivetti tan desanimada, preguntó.

—¿Vas a ir al Imperio del Este de todos modos?

—Sí…

Rivetti respondió en voz baja, juntó las manos y me miró.

—¿Puedo ir, Su Majestad?

—Es tu hogar, Rivetti.

—Su Majestad…

Su expresión triste hacía difícil rechazar la petición que no había expresado con palabras.

—Desafortunadamente, el niño no puede ser criado en el palacio. Sin embargo, puedo proporcionarte una casa cercana.

Aunque Ahn era el sobrino de Rivetti, no tenía lugar en la alta sociedad porque no era noble. Sin embargo, si encontraba una mansión grande con un patio espacioso, sería suficiente para que jugara.

Cuando fuera lo suficientemente mayor como para salir de la mansión, quizás Rivetti lo llevaría a su propiedad.

—Gracias. Estoy profundamente agradecida con usted, Su Majestad. Siempre. Su Majestad siempre será mi heroína.

La gratitud de Rivetti era sincera, aunque yo no había hecho nada para merecerla. Sin embargo, no rechacé su agradecimiento. Mis acciones no eran lo suficientemente extraordinarias como para hacerme una heroína, pero en ese momento Rivetti necesitaba a alguien en quien apoyarse, y yo me había convertido en su pilar. No había razón para decirle que era un pilar bastante frágil.

Ah, había una cosa más.

—Señorita Rivetti.

—Sí, Su Majestad.

—Quisiera pedirte un favor.

—¡Sí! ¡Puede pedirme lo que quiera!

—Sé que no eres de causar problemas, pero ¿Podrías tener cuidado con tu comportamiento mientras estés en el Imperio del Este?

—¿Perdón?

Los ojos de Rivetti se agrandaron. Parecía temer que no confiaba en ella, pero no era así.

—No es por falta de confianza, sino porque la situación es complicada por muchos frentes. Los caballeros transnacionales están al acecho.

—No tengo nada que ver con esa gente…

—Lo sé. Pero por si acaso.

Era poco probable que tuviera problemas con los caballeros transnacionales. En realidad, lo que me preocupaba era el resentimiento que Rivetti había desarrollado hacia el Duque Elgy.

La relación de Rivetti con Rashta siempre había sido hostil, y eso no cambió ni siquiera después de la muerte de Rashta.

Ahora que Rashta se había ido, Rivetti había marcado al Duque Elgy como su mayor enemigo.

No quería ver a Rivetti, cegada por la venganza, enredarse con él. No quería verla sufrir ni meterse en situaciones peligrosas.

Rivetti asintió y sonrió ampliamente, sin saber lo que pensaba.

—¡Por supuesto! No se preocupe. ¡Volveré sana y salva con Ahn!

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Tenía la mente tan plagada de preocupaciones que las letras en el papel le parecían lombrices retorcidas. Sovieshu miraba fijamente las palabras indescifrables con el rostro inexpresivo.

Desde el día en que Sovieshu se dio cuenta de que necesitaba un confidente, se sentía rodeado de enemigos.

Sentía que lo vigilaban de cerca aquellos que seguían al Sovieshu Nocturno, en un intento de extraer información y pasársela. Estaba tan preocupado que no podía relajarse ni un momento.

Para colmo, los dolores de cabeza empeoraban. El médico del palacio le advirtió que tomar demasiados analgésicos era perjudicial para su salud, así que recibió tratamiento de un mago curandero, pero no mejoró.

¿Podrían mis dolores de cabeza tener una causa mental?

Incluso conseguir pastillas para dormir sin alertar al Sovieshu Nocturno y a sus seguidores no era una tarea sencilla.

En medio de todo esto, su única esperanza, Navier, vivía en un país lejano.

Navier no vendrá personalmente a recoger a ese niño llamado Ahn.

Por mucho que intentara ser optimista, era poco probable que Navier viniera por el niño ella misma.

Mientras hacía girar el bolígrafo entre los dedos, una carta desagradable captó su atención. Al principio, las letras danzaban libremente ante sus ojos, pero tras luchar por concentrarse logró descifrar el contenido.

Era una petición…

¿De verdad creen que debo recibir a la próxima Emperatriz pronto por la estabilidad del país y la prosperidad de la Familia Imperial? ¿Y si no lo hago… debo traer a Sheir al palacio imperial y educarlo? Qué descaro.

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—Este no es el pájaro que quería.

Era el día después de que la Emperatriz Navier enviara un pájaro azul a Dolshi, con el Gran Duque Kapmen como mensajero.

Dolshi se apresuró a recibir su regalo, pero volvió a meter al pájaro azul en la jaula y dijo firmemente.

—Quiero el pájaro que vi.

El Gran Duque Kapmen caminaba sin rumbo entre las hojas caídas del jardín, agobiado por las huellas de un amor que aún no se borraba.

Sin embargo, se irritó en cuanto Dolshi lo abordó por el pájaro azul.

Eso le pasa por tomar la poción después de que le advertí que no lo hiciera.

—¿Qué quieres que haga?

Aunque el Gran Duque Kapmen estaba molesto, Dolshi repitió su exigencia.

—Quiero ese pájaro.

El Gran Duque Kapmen sacó otro frasco de poción de amor del bolsillo y se lo tendió a Dolshi.

—Bébelo primero.

Confundido, Dolshi aceptó la poción.

—Bébelo mientras lo miras. Entonces obtendrás el pájaro que deseas.

La expresión de Dolshi se contrajo.

Aun así, sus ojos permanecían fijos en el frasco. Parecía tentado.

Estúpido dragón.

El Gran Duque Kapmen no tenía deseo alguno de lidiar con Dolshi, así que se alejó rápidamente.

Dolshi miraba alternativamente entre el frasco y la jaula. Al notar que el Gran Duque Kapmen se había alejado, se apresuró a seguirlo.

—¿Qué demonios? ¿Ahora me estás evitando? ¡Esto es un asunto serio!

El Gran Duque Kapmen se tapó los oídos.

—¡Cállate!

Esos dos podrían estar enamorados.

De repente, escuchó un pensamiento salvaje. El Gran Duque Kapmen se detuvo en seco. Dolshi aprovechó la pausa para seguirle la corriente y volvió a quejarse.

Sin embargo, los pensamientos internos de esa persona desconocida eran más fuertes que la bulliciosa voz de Dolshi.

El pájaro azul… es solo una excusa. Lo que le gusta a ese pelirrojo es ese hombre apuesto.

El Gran Duque Kapmen, por reflejo, empujó a Dolshi, haciéndolo caer. Luego comenzó a buscar en los alrededores la fuente de esos pensamientos.

Mis agudas habilidades de observación no fallan. El pelirrojo apenas oculta sus intenciones; es obvio que está tratando de llamar su atención con el pretexto del pájaro azul. Huh. El hombre apuesto no parece notarlo. Los hombres atractivos son así. No se dan cuenta de lo atractivos que son ni de cómo encantan a todos a su alrededor sin darse cuenta.

Traducido por: Valiz

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