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Incluso el Villano Tiene Una Historia - Novela Cap. 72


Inferior (11)

Solo intentaba darle los pinchos bien asados, pero debía de tener mucha hambre, porque Geon-joo terminó comiéndose incluso los quemados: un total de doce pinchos de conejo de cuerno negro. Sa-yoon, que había guardado un archivo con la etiqueta de ‘come poco’, se quedó pensando si debía eliminarlo mientras se llevaba uno de los seis pinchos restantes a la boca.

—¿Ya no quieres más?

—No. Y también... lo siento.

—¿Por qué?

—...

Hmm.

Parecía que había elegido mal las palabras. Sa-yoon se sintió como un amante exigiendo explicaciones a su pareja arrepentida, y tras una breve duda, planteó dos opciones.

—¿Por haber perdido la base, o por quedarte callado después de que terminó la Ola?

Estuvo a punto de decircuando pasó lo que pasó, pero logró suavizar sus palabras. Aun así, Geon-joo notó lo extraño de su tono y mostró una expresión de duda. Sa-yoon le lanzó una mirada que claramente decía que mejor respondiera.

—¿De verdad tengo que decirlo para que lo entiendas?

—Si esperabas que lo entendiera sin decir nada, entonces no deberías haberte disculpado.

—Solo en estas situaciones sabes hablar tan bien.

—¿Qué?

—Nada.

Claro que nada.

Aunque lo que acababa de escuchar era insolente como para regañarlo, se contuvo, pensandosoy un santo, tengo que aguantarme. Y no era solo una forma de hablar, realmente sentía que se estaba convirtiendo en un santo.A este paso, en medio año alcanzaré la iluminación.

Si los miembros del gremio Noctem lo hubieran oído, todos sin excepción habrían estallado en carcajadas. Sa-yoon tuvo fugazmente ese pensamiento mientras retomaba la conversación.

—Entonces, ¿Qué fue lo que hiciste mal?

—No me estás preguntando porque no lo sepas, ¿Cierto?

—¿Crees que preguntaría si no lo supiera?

—…siento ambas cosas. Ya me disculpé por lo de la base hace un rato.

Su actitud era bastante ambigua. El tono, que no era ni de disculpa ni de discusión, generaba cierta incomodidad. Sa-yoon, aun así, asintió con la cabeza, indicando que continuara.Ah, en serio.Geon-joo, como un estudiante de secundaria de dieciocho años al que interrumpen en medio de una partida para mandarlo a hacer un recado, frunció el ceño y bajó la mirada para evitar encontrarse con la de Sa-yoon.

—Si vas a hablar, hazlo mirándome a los ojos.

Al señalarle su actitud, Geon-joo volvió a levantar la cabeza. Al parecer, sus disculpas no eran falsas.

—Lo que pasó después de la Ola... fue porque me sentí herido en el orgullo, ya que no fui de mucha ayuda.

Aunque su voz se fue apagando hacia el final, logró concluir la frase. Sa-yoon, que tenía el oído agudo, escuchó sin problema y se llevó el segundo pincho a la boca.

—Si soy honesto, también creo que hay un problema con la forma de entrenar del líder. Con el entrenamiento especial sentí que había progresado, pero en la primera Ola lo único que hice fue derrotar a unos cuantos monstruos que él mandó. No pude brindar un buen apoyo, ni fui de mucha ayuda. Supongo que por eso me sentí inferior. Incluso me comparé contigo.

No sé si eso demuestra que tiene orgullo o que no tiene ninguno.

No sabía qué tipo de cambio de actitud había tenido, pero Geon-joo, que estaba soltando lo que tenía dentro, no mostraba la expresión hosca o terca que Sa-yoon conocía. Más bien, parecía relajado. Su voz, aunque a veces se interrumpía por momentos de reflexión o incomodidad, mantenía un tono constante sin demasiadas variaciones.

Era sereno, tranquilo. Visto desde otra perspectiva, casi parecía alguien que había alcanzado la iluminación. Sa-yoon dejó a un lado su segundo pincho ya vacío.

—En ese momento me daba vergüenza decirlo tal cual, así que no lo dije.

—¿Y ahora sí puedes decirlo?

—Con el tiempo, me da menos vergüenza.

—¿Eso qué clase de lógica es?

—¿Y por qué no? Estas cosas uno no las dice si no es por impulso.

—¿Quién dice eso?

—…mi padre.

—Sabias palabras.

¿No es un poco trampa sacar a relucir a los padres?

Sa-yoon respondió frunciendo levemente la nariz y observó la expresión de Geon-joo. Según los informes, Han Geon-joo no tenía una relación especialmente buena con sus padres. Más bien, era distante. Como para confirmarlo, Geon-joo, que acababa de mencionar a su padre, adoptó una expresión extraña, como si le resultara ajeno, mientras se frotaba la comisura de los labios.

Un breve silencio cayó como una capa de hielo sobre la habitación.

¿Ya terminó de hablar?

—En fin, lo de la Ola fue porque necesitaba pensar en algunas cosas solo. Siento haber ignorado todo lo que se me dijo.

Ah, no había terminado.

—Lo de la base también... no pensé que nos la quitarían de esa forma. Tendré más cuidado la próxima vez.

—¿Y por qué estás tan ceremonioso pidiendo disculpas? No es propio de ti. Actúa como siempre.

Era incómodo.

Aceptar disculpas una o dos veces está bien, pero de repente actuar tan formalmente resultaba incómodo. Sa-yoon frunció el ceño como si le pareciera desagradable, y Geon-joo se molestó diciendo que cuando alguien se disculpa, lo mínimo es escuchar con atención. Sa-yoon soltó una risa incrédula ante su actitud descarada, y el otro, murmurando unen fin, cerró la boca.

En el nuevo silencio, Sa-yoon reflexionó sobre lo que había dicho Geon-joo.

Resumiendo, básicamente está diciendo que se sintió inferior porque no hizo gran cosa en comparación conmigo.

Entonces, la solución era...

Simple.

Sa-yoon esbozó una sonrisa ladeada. Al notar algo ominoso, Geon-joo, que miraba por la ventana, volvió la cabeza y preguntó qué estaba tramando. Sa-yoon, entre risas, respondió que no era nada.

—¿Qué estás ocultando?

—Te digo que no es nada.

—Se te nota en la cara que tienes algo planeado.

—Que no es nada, hombre.

Con una actitud despreocupada, Sa-yoon hizo un gesto con la mano para que no le diera importancia. Geon-joo, que hace apenas un rato se había disculpado, volvió a mostrar su desconfianza hacia Sa-yoon como si ni siquiera se diera cuenta de lo grosero que estaba siendo.

Seguramente sí sabía que era grosero.

Pero parecía pensarél se lo merece, y eso se le notaba tanto que Sa-yoon estuvo a punto de darle un golpe en la cabeza, aunque se contuvo.

—De todos modos, al final cargarás con todo como tu karma, así que un santo como yo debe soportarlo.

—¿Qué estupideces estás diciendo?

...un santo como yo debe soportarlo.

Murmurando como si recitara un mantra, Sa-yoon cubrió con la mano los ojos de Geon-joo, que parecían cansados, diciéndole que aprovechara para dormir un poco antes de que llegara la siguiente oleada, y lo hizo quedarse dormido.

Raramente, el tiempo transcurrió en paz.

Con un sueño y descanso moderados, y activando sus sentidos entumecidos con algunos movimientos entre tanto, justo como si el momento hubiese sido calculado, el sistema sonó y comenzó la segunda oleada.

A simple vista, era evidente que había muchos más monstruos que en la primera oleada. Geon-joo, al verlos avanzar desde la cordillera, entendió con absoluta claridad lo que Sa-yoon quiso decir con "karma" solo cuando los monstruos estuvieron lo suficientemente cerca de la fortaleza.

—¡Uaaaah!

Como dicen, la cabra siempre tira al monte. Sa-yoon había lanzado a Geon-joo desde la muralla hacia los monstruos que corrían hacia la fortaleza.

—¡Solo esquiva los ataques que parezcan letales, precioso! Como tienes el anillo, no te preocupes por morir por pérdida de energía.

Sa-yoon, erguido sobre la muralla, le sonrió con satisfacción mientras lo pateaba.

Si le parecía una lástima que Geon-joo no hiciera nada, podía simplemente aumentarle la carga de trabajo.

Una vez casi murió por los síntomas de una intoxicación, así que Sa-yoon se había contenido un poco sin querer, pero luego de ver que eso tenía fallos, no dudó en corregirse. Fue muy listo al señalarlo.

Después de todo, fue su precioso quien lo dijo directamente. Como alguien que lo guía, no podía ignorarlo.

Pensó que podía seguir por un camino más cómodo, así que lo mantuvo a salvo en lo alto de la muralla, pero ver el entusiasmo de Geon-joo le hizo sentirse aliviado. Al principio se asustaba, pero ahora ya no lo hacía. ¿No era eso una señal de que se estaba acostumbrando a él?

Había progreso.

Decidido a no volverse perezoso por esta experiencia y a endurecer aún más su entrenamiento, Sa-yoon saltó tras Geon-joo hacia el pie de la muralla, blandiendo sus espadas dobles.

—¡Grrrrrrr!

Sa-yoon descendió en línea recta, dejando tras de sí un rastro de sangre antes de aterrizar.

Quinientos.

Definitivamente eran más que en la primera oleada. Mientras observaba cómo Geon-joo, acorralado por cientos de monstruos, corría de un lado a otro para sobrevivir y se subía sobre un monstruo gigante, Sa-yoon luchaba contra decenas de ellos.

Pensó que, al igual que con la serpiente Imoogi, su precioso parecía disfrutar montar sobre enemigos más fuertes que él.

—¡Maldito loco!

Durante toda la segunda oleada, los gritos y maldiciones de Geon-joo mantuvieron entretenido a Sa-yoon. Mientras lo salvaba decenas de veces, pensando que así iba a quedarse sin voz, Sa-yoon despachaba al resto de los monstruos con calma.

Aunque era divertido, claramente el ritmo de eliminación disminuyó desde que Geon-joo empezó a pelear en serio, y también surgieron varios inconvenientes. Aunque Geon-joo solía rechazar todo lo que decía apenas abría la boca, esta vez Sa-yoon decidió que sería mejor no decir lo que pensaba. Así, mientras salvaba por octogésima vez a Geon-joo, que casi era devorado, le rompió la mandíbula a un monstruo de una patada.

—¡Gueeehh!

El monstruo que recibió el golpe de Sa-yoon tambaleó hacia atrás y cayó con un fuerte ruido. Algunos monstruos que estaban debajo del monstruo gigante murieron aplastados. Al ver eso, Sa-yoon volvió a soltar a Geon-joo, quien, gritando como loco, corría en todas direcciones atrayendo toda la atención mientras evitaba a los monstruos de formas absurdas.

—¡Lo haces bien!

—¡Que te jodan!

La respuesta a su elogio fue una maldición. Sa-yoon, tomándolo como un gesto de cariño por lo agitado que estaba, blandió su espada.

La oleada de monstruos, que parecía interminable, duró casi dos horas. Al cabo de ese tiempo, tres veces más largo que la primera oleada, Geon-joo yacía desparramado sobre los cadáveres de los monstruos, cubierto de sudor y sangre.

—No estás muerto, ¿Verdad?

—……

—Aunque pareces a punto de morir.

Observando a Geon-joo, que no respondía, Sa-yoon dio una evaluación sencilla. Geon-joo, empapado por las pociones que Sa-yoon le echaba, se quejó.

O, mejor dicho,ibaa quejarse.

Si no fuera por la multitud de personas que se veía a lo lejos.

—¿...qué es eso?

En lugar de soltar una queja, como era costumbre, Geon-joo expresó algo distinto, haciendo que Sa-yoon ladease la cabeza con curiosidad. Geon-joo señaló con el dedo a las personas que cruzaban el camino que conectaba la cordillera con el acantilado.

—Esas personas.

—¿Qué más podrían ser? Son gente del mundo destruido.

—¿Están viniendo hacia nosotros?

—Nah, deben ir hacia otra base. No están robando solo las bases a las que entraron los cazadores por las puertas.

Ellos simplemente tomaban cualquier base que vieran. No era un paisaje sorprendente, así que lo comentó sin preocupación, pero el rostro de Geon-joo estaba más serio que de costumbre. Era evidente que pensaba en quienes les habían arrebatado su base. Justo cuando Sa-yoon estaba a punto de decirle que lo olvidara, Geon-joo habló.

—¿De verdad vale la pena vivir así?

—Bueno, si lo hacen, será porque quieren seguir viviendo.

—Aun así, no quiero vivir así.

—¿Entonces prefieres morir?

—…no.

—¿…?

¿Entonces qué vas a hacer?

Ante la respuesta sin rumbo de Geon-joo, Sa-yoon se quedó perplejo. Estaba por preguntarle qué planeaba hacer si no quería ni esto ni lo otro, pero Geon-joo se adelantó a responder. Como si leyera la mente.

—Yo no quiero vivir de esa manera. Ni siquiera si me tocara enfrentarme a la misma situación que esas personas.

Fue casi un murmullo para sí mismo. Aunque su rostro mostraba el cansancio por haber terminado la oleada, sus ojos seguían brillando con firmeza. Al observarlo, Sa-yoon hizo una expresión ambigua.

…curioso.

¿Cuántas personas había conocido así en su vida?

El tiempo que pasó con Geon-joo desfiló brevemente por su mente. La expresión que Geon-joo mostró cuando discutían por diferencias de opinión en el Gremio Yongho era parecida a la que tenía ahora al mirar a los otros despertados. Sa-yoon dejó escapar un leve suspiro al sentir que, aunque débilmente, entendía qué tipo de justicia afirmaba Geon-joo.

Era firme.

Desde el primer encuentro hasta ahora.

La creencia que él dejaba entrever, aunque leve, tenía su propio sentido de justicia, tan recto que provocaba admiración. Sa-yoon pensó que, si Geon-joo no hubiese tenido el talento suficiente como para merecer el título de "único bajo el cielo", quizá habría sido alguien que simplemente viviera aferrado a su sentido de justicia.

¿Justicia y convicción...?

De no ser un opositor, nunca se habrían cruzado en la vida.

Un contraste absoluto con el verdadero mal de la humanidad.

Traducido por: Valiz

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