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La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 402


Las malas noticias no terminaron ahí.

Unos días después, el carcelero que era responsable de llevarle comida a Rashta entró en la oficina de Sovieshu y reportó con voz temblorosa que la Emperatriz depuesta no había comido ni bebido nada en varios días, y que estaba demasiado callada, por lo que se asomó por la rendija de la puerta.

Aunque la rendija era pequeña, debería haber sido posible ver a la prisionera caminando por la habitación.

Pero lo que vio el carcelero fue el cabello plateado de Rashta cubierto de sangre. Lo que supuso que era la cabeza de Rashta estaba completamente inmóvil. Además, había un olor nauseabundo.

Necesitaba el permiso del Emperador para revisar dentro de la habitación.

Sovieshu se levantó.

—Llévame a la torre.

Sovieshu estaba aturdido mientras subía las escaleras hacia lo alto de la torre.

¿Está realmente muerta?

La última vez que vio a Rashta, ella parecía decidida a resistir hasta el final. Pensaba que al menos pasaría un par de años antes de que se volviera loca por estar tanto tiempo encerrada.

Sin embargo, vio el cadáver descompuesto tan pronto como abrió la puerta. Solo quedaban algunos rastros del hermoso rostro que recordaba a un ángel: el espeso y hermoso cabello plateado de Rashta.

Como había dicho el carcelero, su cabello estaba cubierto de sangre, que salía de su boca y se acumulaba en el suelo, manchando su cabello.

El carcelero se cubrió la boca y bajó rápidamente las escaleras. Los caballeros que llegaron con Sovieshu hicieron una mueca.

Sovieshu miraba en silencio el cadáver inerte de ella. No había querido ver su rostro cuando fue depuesta, ni cuando estuvo encerrada en la torre.

Y ahora, era aún peor verla después de su miserable muerte. Ni siquiera murió con los ojos cerrados.

Sovieshu se sobresaltó al escuchar una risa, tan clara como si una Rashta viva estuviera en la misma habitación con él.

—¿Por qué Su Majestad no dice que me ama?

Su voz se mezclaba con risas y resonaba en sus oídos.

Después de mirarla un rato, se dio la vuelta y bajó por las empinadas escaleras.

Recordó cómo Rashta lloraba como si el mundo se estuviera acabando cuando su tobillo se atrapó en la trampa.

Algunas preguntas ya no tenían sentido, pero de repente volvió a sentir curiosidad.

Rashta será recordada como la Emperatriz más malvada en la historia del Imperio Oriental, pero ¿Siempre fue así? ¿La juzgué mal porque me cautivó su apariencia angelical? ¿O cambió debido al Palacio Imperial, el poder y los nobles?

—La respuesta nunca se sabrá.

Sovieshu murmuró su último pensamiento, y el Marqués Karl preguntó mientras se limpiaba la boca con un pañuelo,

—¿Su Majestad, qué dijo?

—Nada.

Sovieshu sacudió la cabeza, pensó un momento y ordenó.

—No la entierren con los honores correspondientes a una Emperatriz. Quémela y esparzan sus cenizas en la vasta llanura.

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Sovieshu estaba devastado.

Su esposa, con la que iba a pasar el resto de su vida, lo había abandonado, y el niño que tanto deseaba resultó no ser suyo. Glorym ahora estaba lejos, y Rashta, que luchó hasta el último momento, murió sola.

Sovieshu, que consideraba que la vida era efímera, solo soñaba con vivir feliz junto a su esposa e hijos.

Quería darles a sus hijos la familia que su propio padre no le dio.

¿Por qué era tan difícil alcanzar eso? ¿No era irónico que el Emperador luchara en vano por lograr su visión de una familia feliz, mientras que muchos plebeyos habían alcanzado ese sueño?

Incluso Navier… Navier pensaba que había encontrado la verdadera felicidad en el Imperio Occidental, pero allí fue atacada y ahora estaba en estado crítico.

El estómago de Sovieshu volvió a doler mientras su corazón ardía.

Los pensamientos persistentes de tristeza y angustia lo hicieron encorvarse y cubrirse la cara con las manos, presionando sus párpados con las yemas de los dedos.

Sentía que solo la noticia de que Navier estaba fuera de peligro detendría la devastadora sensación de hundirse en un pantano.

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—Su Majestad, el Duque Elgy está aquí.

—¿Para qué ha venido?

Sovieshu estaba mirando el retrato de Navier mientras murmuraba para sí mismo cuando anunciaron la visita del Duque Elgy.

—Quiere despedirse antes de irse.

Sovieshu frunció el ceño ante la visita no deseada.

Odiaba al Duque Elgy porque salió relativamente ileso a pesar de su involucramiento en los escándalos de Rashta.

De hecho, el Duque Elgy aún podría hacerse cargo de uno de los puertos clave del Imperio Oriental si la alianza del Continente Wol lo apoyaba.

Por supuesto, las probabilidades de que esa decisión fuera favorable eran bajas. Así como Sovieshu respetaba la alianza del Continente Wol, la alianza respetaba al Imperio Oriental. Había una alta probabilidad de que la alianza del Continente Wol se alineara con Sovieshu, aunque de mala gana.

Sin embargo, si el resultado era desfavorable para Sovieshu, tendría que negociar con la alianza del Continente Wol para obtener el resultado deseado. Lo último que quería era que la situación se complicara aún más.

Después de sumergirse en sus pensamientos un rato, aceptó encontrarse con el Duque Elgy en el salón.

No quería ver su rostro, pero sentía curiosidad.

¿Por qué diablos hizo esto?

Había muchas cosas que no entendía sobre sus acciones.

Era un conocido amigo de Heinley y ayudó a Navier a escapar de la mansión Troby, pero también estaba cerca de Rashta.

Él y Rashta fueron el tema de varios escándalos debido a su estrecha relación, pero en el último momento, reveló dos graves crímenes cometidos por Rashta, lo que empeoró aún más su imagen.

Después de todo esto, su reputación como mujeriego siguió hundiéndose, y ahora todos hablaban mal de él.

Así que Sovieshu sentía curiosidad. ¿Por qué lo hizo? ¿Qué quería lograr?

El Duque Elgy saludó a Sovieshu con una sonrisa tranquila en cuanto entró al salón.

—Es hora de irme. Gracias por toda su atención hasta ahora, Su Majestad. La próxima vez que nos encontremos puede ser en la Corte de la Alianza.

Sovieshu no respondió. Sentado con los brazos cruzados, miró a Elgy por un momento.

—¿Sabía que Rashta está muerta?

El Duque Elgy dio un leve salto.

Sovieshu interpretó su reacción como una respuesta y le hizo otra pregunta.

—Creo que usted fue el culpable del drástico cambio de Rashta. ¿Qué tipo de resentimiento lo llevó a hacer eso?

La expresión del Duque Elgy era indescifrable. Sus labios se curvaron en una sonrisa y respondió con la misma pregunta.

—Entonces, ¿Su Majestad quiere saber qué me llevó a hacer eso?

Traducido por: Valiz

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