La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 388
—¿Cómo está Arian?
—Hice todo lo posible para tratarla, pero su estado sigue siendo crítico porque fue apuñalada en los pulmones.
—Debe salvarla.
—Sí, Su Majestad.
—Por si acaso, busque a la maga Evely. Escuché que esa chica tiene magia curativa.
—Está bien.
Poco después de que el médico del palacio se marchara, Sovieshu salió de su oficina, seguido por el Marqués Karl y algunos caballeros.
Sovieshu se dirigió a una torre anexa al Palacio Imperial.
Sus pasos resonaban mientras subían la estrecha escalera de caracol.
—Menos mal que Su Majestad decidió vigilar al Barón Lant.
El Marqués Karl habló aliviado, pero Sovieshu no respondió. Entonces el Marqués suspiró y añadió,
—No esperaba que la doncella Arian intentara ayudar a Rashta al final.
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El tercer equipo comercial informó mediante una paloma mensajera que habían llegado a Rwibt y comenzaron las negociaciones comerciales.
Con su llegada, los tres equipos que partieron de diferentes lugares del Imperio Occidental y se dirigieron a diferentes partes de Rwibt habían completado con éxito el viaje inicial y comenzaron el comercio.
Los primeros y segundos equipos comerciales habían tenido un buen desempeño, así que, a menos que hubiera alguna sorpresa de último momento, se esperaba que el tercer equipo comercial lograra un éxito similar.
Kapmen cerró los ojos, dobló la carta y la guardó en su bolsillo. Su objetivo de establecer comercio entre el Continente Wol y el Continente Hwa avanzaba rápidamente, como un velero con viento favorable.
Pero ¿Por qué siento el corazón tan vacío? ¿Por qué no siento más alegría cuando otros me felicitan? Si soy sincero conmigo mismo, no tiene sentido seguir preguntándomelo. Sé la razón, pero no encuentro solución. A veces pienso que sería mejor si me marchara, pero la última vez que me alejé de la Emperatriz Navier, nada cambió. Solo me causó más dolor.
Después del incidente en la boda, Kapmen había aprendido lo que podía suceder si su dolor se intensificaba demasiado. Últimamente incluso pensaba que sería mejor para Navier si él muriera.
Kapmen suspiró, se levantó de su asiento y caminó hacia el gran jardín situado en la parte más externa del Palacio Imperial. Decidió distraerse con un paseo al aire libre.
—Maldita sea. ¿Quién diablos salvó a la Emperatriz con magia de hielo?
Los pasos de Kapmen se detuvieron. Miró hacia atrás con una expresión rígida.
A diferencia del palacio principal de Rwibt, que estaba estrictamente controlado, el acceso al palacio principal de los distintos países del Continente Wol era relativamente libre.
Por lo que había visto Kapmen, aunque existían ciertas diferencias entre países, en general los espacios donde se trataban asuntos importantes del estado y las residencias de la familia gobernante estaban estrictamente custodiados, mientras que los grandes jardines exteriores eran más accesibles. El jardín del Palacio Imperial del Imperio Occidental era como un gran parque al que podía acceder todo tipo de personas.
—¿El hijo de la Emperatriz será un niño o una niña?
—¿Habrá alguna posibilidad de que Nian deje al Vizconde Langdel por mí...?
—Espero que el Imperio Oriental sea destruido por conflictos internos...
—El viejo Duque Zemensia ha caído, pero sigue actuando con arrogancia.
Kapmen escuchó la voz interior de muchas personas desde todas direcciones. Era difícil identificar a la persona que se preguntaba quién salvó a la Emperatriz Navier con magia de hielo.
Kapmen salió rápidamente del jardín y fue a hablar con el detective que manejaba el caso del sirviente cuyas piernas se congelaron cuando intentó acercarse a la Emperatriz Navier.
—Quisiera reunirme con el detective a cargo del caso en el que estuvo involucrada la Emperatriz Navier.
Aunque logró encontrarse con el detective, el hombre se mostró reacio a hablar sobre el progreso de la investigación.
—Gran Duque, espero que no se ofenda. No tengo la libertad de revelar los detalles del caso. Necesita aprobación de alguien con autoridad para divulgar esta información.
Era un invitado distinguido, pero ningún detective querría mostrar el progreso de una investigación relacionada con la Emperatriz del Imperio Occidental, mucho menos a un extranjero. Pero había otra razón, el detective no quería que Kapmen supiera que no se había avanzado en nada. Podía considerarse un deshonor para el Imperio Occidental.
—Entiendo.
Kapmen asintió con calma y se marchó.
El detective se sintió aliviado. Aunque se negó rotundamente, en secreto estaba nervioso por el estatus distinguido de Kapmen.
Sin embargo, el detective no se habría sentido aliviado si hubiera podido leer la mente de Kapmen.
No se ha descubierto nada.
Esto se debía a que Kapmen ya había confirmado hasta qué punto había avanzado la investigación a través de los pensamientos del detective.
El sirviente seguía afirmando que aceptó el dinero, pero no con la intención de dañar a la Emperatriz. Solo le interesaba el dinero, pero insistía en que nunca lo habría aceptado si esa persona hubiera mostrado malas intenciones. La persona que le ofreció el dinero tenía el rostro cubierto por la capucha de su capa, así que no sabía quién era.
Creo que sería mejor reunirme personalmente con el sirviente...
—¿Es posible que no sepa lo que ocurrió?
En ese momento, le pareció escuchar la misma voz que había oído en el jardín antes, la voz que lo había impulsado a consultar con el detective.
La voz se detuvo al mismo tiempo que Kapmen se detuvo.
—No estoy seguro. Pero suena como la misma voz.
Kapmen se giró lentamente.
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Sovieshu se detuvo en lo alto de las escaleras de la torre, frente a una enorme puerta de hierro, y llamó.
Poco después, la puerta se abrió desde dentro y una mujer asomó la cabeza y lo saludó con cortesía.
—Su Majestad.
Era Delise.
Se la veía delgada y demacrada, aunque no estaba enferma. Hablaba con la boca extrañamente estrechada.
—Ya no sufrirás más.
Sovieshu le habló a Delise con simpatía. Luego hizo una señal a uno de los caballeros.
A esa señal, el caballero le extendió una bolsa a Delise. Ella se sobresaltó al tomarla y revisó el contenido. Estaba llena de brillantes monedas de oro.
Cuando miró a Sovieshu con los ojos muy abiertos, él asintió.
—Ella ya no puede hacerte daño. Vuelve a casa ahora.
Los ojos de Delise temblaron de emoción.
—Sí... sí...
Luego Delise apretó la bolsa entre sus manos e hizo una reverencia de agradecimiento con una expresión complicada.
—Gracias. Por salvarme. Por esconderme.
Delise descendió la torre con pasos tambaleantes.
Una vez afuera, Sovieshu intentó que un caballero la escoltara, pero ella se negó repetidamente y se fue sola.
Durante su tiempo en la torre, incluso cuando salía a caminar por los alrededores al anochecer, siempre había un caballero imperial a su lado para protegerla.
Aunque estaba agradecida, también se sentía abrumada. Parecía querer estar sola para disfrutar de su libertad.
Sovieshu observó la espalda de Delise mientras se alejaba y dio una orden en voz baja.
—Es probable que haya un alboroto fuera del Palacio Imperial. Podría ser peligroso, así que asegúrate de que regrese a casa sana y salva, pero síguela a distancia para no molestarla.
—Sí, Su Majestad.
El caballero, que solía encargarse de escoltar a Delise, asintió y la siguió discretamente.
Una vez que ambos desaparecieron de su vista, Sovieshu regresó a su oficina.
El Marqués Karl, que permaneció en silencio durante todo el trayecto de regreso, le hizo una pregunta,
—Su Majestad, ¿Por qué dejó que el Duque Tuania se encargara de la fuga de Rashta? Es posible que el Duque Tuania intente hacerle daño antes del juicio.
—Con el Barón Lant presente, el Duque Tuania no la lastimará, por muy enojado que esté.
—Aun así... ¿No habría sido mejor enviar al Conde Pirnu?
—El Duque Tuania es un idiota.
—¿Qué?
Tan idiota como yo,respondió Sovieshu solo para sí.
El templo nunca invalidaría su matrimonio con Rashta. Incluso si lo hiciera, sería imposible anular el divorcio con Navier.
Ella se convirtió en la Emperatriz del Imperio Occidental y estaba embarazada del heredero de ese país. No había forma de que Navier regresara a su lado.
Por mucho que la extrañara, por mucho que la amara, por muchas lágrimas que derramara y súplicas que hiciera, ni siquiera si Navier cambiara de opinión volvería a ser su esposa.
El hecho de que la Emperatriz Navier se volviera a casar tan pronto como se divorció sorprendió a todos, pero si abandonara a su segundo esposo para volver con el primero, su reputación se vería irremediablemente dañada.
Aún más ahora que estaba embarazada del Emperador del Imperio Occidental.
No quería que Navier sufriera el ridículo público por volver a su lado. Aunque a veces deseaba que Navier regresara sin importar las consecuencias, sabía que era una ilusión.
El Duque Tuania se parecía mucho a él. Perdió a su amada esposa por su estupidez. Sovieshu se enfadaba cada vez que veía al Duque Tuania porque se veía reflejado en él.
Dejó en manos del Duque Tuania la captura de Rashta porque quería que al menos uno de los dos pudiera sentirse mejor. No había otra razón.
Traducido por: Valiz
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