La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 383
El juez del Alto Tribunal temía que la pareja involucrara al Emperador, intentando mitigar su crimen, sin importar si era cierto o falso. Estaba horrorizado mientras calculaba rápidamente su responsabilidad por lo que estaba por suceder.
Pero la audiencia, protegida por el anonimato, no tenía nada que temer. El Emperador no castigaría a todos los que vinieron a ver el juicio.
—El Emperador Sovieshu no lo sabe.
Sin embargo, la respuesta de la pareja Isqua desbordó las expectativas.
—Rashta nos prometió que si se convertía en Emperatriz, nos ayudaría a encontrar a nuestras hijas y nos otorgaría todo tipo de riquezas.
—Conspiramos con Rashta para engañar al Emperador Sovieshu.
—No tenemos que mentir sobre esto.
—Si es necesario, podemos hacer una prueba de paternidad con Rashta.
Rashta quiso gritar,No, Su Majestad Sovieshu sabía que era una esclava.
Sovieshu no sabía sobre el trasfondo de la pareja Isqua, pero sí sabía que los verdaderos padres de Rashta no eran de nobleza.
Además, fue el Duque Elgy quien llevó a los Isqua.
¿Por qué se está discutiendo este asunto?
Rashta se sentía hundida y agraviada. Quería detener las falsas acusaciones y aclarar todo para todos. Sin embargo, no podía hacerlo porque había llegado en secreto. Miró los huevos rotos y las frutas aplastadas esparcidas por el suelo. Rashta tembló al imaginar lo que sucedería si se adelantaba ahora para refutar las declaraciones de la pareja.
El juez del Alto Tribunal, que había permanecido en silencio por un tiempo, salió de la sala y entró en una pequeña sala de reuniones con otros oficiales importantes para decidir la sentencia.
Pasó un tiempo considerable, pero el juez aún no salía. La audiencia permaneció en su lugar. Ninguna persona se fue.
Antes de que Rashta se diera cuenta, no solo la pareja Isqua, sino también el Vizconde Roteschu y Alan estaban en el lugar de los acusados. Observó que la pareja Isqua y el Vizconde Roteschu intercambiaban miradas extrañas. La pareja miró al Vizconde Roteschu con odio.
Otros podrían pensar que el intercambio era insignificante, pero no Rashta…
El Vizconde Roteschu les contó sobre Evely.
Rashta comprendió la situación de inmediato. De lo contrario, no habría razón para que la pareja Isqua cambiara su postura tan repentinamente, ni para que miraran al Vizconde Roteschu de esa manera.
Cuando finalmente apareció el juez del Alto Tribunal, los habladores se callaron, como si hubieran llegado a un acuerdo tácito. El juez regresó a su asiento, levantó su mazo y golpeó su escritorio varias veces con expresión solemne. Recitó los cargos contra el Vizconde Roteschu, Alan y la pareja Isqua, uno por uno. Luego agregó algunas palabras personales y emitió la sentencia firmemente.
—Roteschu Rimwell. Pena de muerte.
—Alan Rimwell. Pena de muerte.
—Gillimt Isqua. Pena de muerte.
—Marsha Isqua. Pena de muerte.
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El Imperio del Este quería que testificara como parte afectada en el caso del pagaré.
También podría testificar en otros casos, pero el Imperio del Este estaba más interesado en mi testimonio detallado sobre los pagarés.
Heinley me pidió que lo pensara. Esa noche, nos fuimos a dormir abrazados sin decir nada.
Al día siguiente, Heinley salió para trabajar y yo seguía dudosa sobre si asistir o no. Así que decidí contárselo a mis damas de compañía. La primera en reaccionar fue la Condesa Jubel, quien habló con firmeza.
—¡Por supuesto que tiene que ir! ¡Debe ir y contar todo! Sobre las veces que ella la llamó 'hermana' porque tenía el 'mismo esposo', el momento en que intentó seguirla al banquete especial al que solo asistían los invitados más distinguidos, el escándalo que causó en la cena previa al banquete especial y cómo imitaba su comportamiento como Emperatriz, la mentira que dijo que Lord Koshar la empujó, la vez que usó el mismo vestido que usted y afirmó que usted lo había copiado, la carta que envió a un noble del Imperio del Oeste en la que decía que usted era estéril... ¡Uf! ¡Uf! ¡Solo hablar de eso me hace perder la calma!
A su lado, Laura añadió, con los puños apretados:
—¡Su Majestad también debe decir que Rashta mintió cuando mencionó que usted le envió todo tipo de regalos para darle la bienvenida como concubina! ¡Que pretendía ser amiga por carta del Emperador Heinley, cuando Su Majestad era Príncipe! ¡Ah, también cuando bailó con el Emperador Sovieshu en el baile de Año Nuevo, ella estalló en lágrimas a propósito para interrumpir el baile!
Rose y Mastas, quienes no sabían todo lo que había sufrido en el Imperio del Este, se quedaron mirando sorprendidas, con la boca abierta.
—¿Su Majestad soportó todo eso?
—¿Su Majestad fue atacada de manera unilateral?
—No fue unilateral.
A pesar de mi corrección, Rose y Mastas me miraron con ojos tristes.
Sin embargo, estaba seria. Aunque pasé por alto muchas de las cosas que Rashta me hizo, para mantener mi dignidad como Emperatriz, al menos me vengué de algunas ofensas. Y Evely se vengó en mi nombre de las veces en que Rashta me llamó su 'hermana'.
—¿Su Majestad va?
Laura entrelazó las manos y me miró. Su expresión me decía que esperaba que fuera y testificara.
Dudé por un momento antes de responder honestamente,
—Lo estoy pensando.
Todas las acciones de Rashta que la Condesa Jubel y Laura recordaron me habían herido en su momento. Incluso ahora me daba rabia pensarlo.
Pero no serviría de nada decir cosas como estas en el juicio… además, Sovieshu fue quien envió regalos a Rashta en mi nombre y la llevó a la cena antes del banquete especial.
Por mucho que me enojara lo que me hizo, no podría ir al Alto Tribunal, donde se juzgan crímenes graves, para tratar asuntos personales como, 'La Emperatriz Rashta solía llamarme hermana y copiaba mi vestido.'
Tampoco podría desmentir la acusación de que mi hermano empujó a Rashta y que contrató a unos padres falsos para ella. Esto último lo había planeado Sovieshu. Él se encargaría de que no hubiera pruebas.
En cuanto a la falsa acusación de que Koshar empujó a Rashta... no podía adelantarme porque mi hermano intentó hacer que Rashta perdiera a su hijo con medicamentos abortivos.
Ya se había presentado una denuncia oficial al Imperio del Este respecto a la carta que Rashta envió al Duque Liberty sobre mi supuesta infertilidad. No quería tratar con el Alto Tribunal sobre un asunto por el que debería recibir una disculpa formal y pública.
—Yo también he sido llamada a asistir.
¿Eh? Mientras pensaba, una voz de hombre interrumpió mis pensamientos. Era el Vizconde Langdel. Normalmente no intervenía cuando hablaba con mis damas de compañía.
—¿Por el Imperio del Este?
—Sí. Parece que el Imperio del Este quiere que testifique sobre el informe que escribí. Su Majestad la Emperatriz Navier entregó el informe al Emperador Sovieshu a cambio de mi liberación.
Oh, eso finalmente se revelará.
—El daño sufrido por Lady Nian puede ser borrado.
—Sí, por lo que definitivamente iré. Iré para limpiar el nombre de Nian y ver la caída de esa mujer con mis propios ojos.
El Vizconde Langdel habló con firmeza. Una emoción ardiente brilló en sus ojos. Como si estuviera feliz de poner fin a un resentimiento terrible.
—Si Su Majestad va, puedo escoltarla, ya que ambos iremos al mismo lugar. Debe haber un profundo odio en el corazón de Su Majestad. Ir al Imperio del Este para presenciar la caída de esa mujer la hará sentirse mejor.
—Parte de mí quiere ver qué le pasará a Rashta. Ella me obligó a dejar mi país, después de todo. La otra parte de mí no quiere ver lo débil que se ha vuelto.
Cuando confesé lo que sentía, Mastas me preguntó, desconcertada:
—Entonces, ¿Su Majestad perdonará a esa mujer?
—No la perdonaré. Simplemente no quiero verla derrumbarse, porque podría sentir pena por odiarla. Por mucho que odie a alguien, me afectaría ver a esa persona en un estado lamentable.
Sí. A veces pienso en Rashta y me enojo, pienso,qué mujer tan loca. Lo mismo me pasa cuando pienso en Sovieshu.Qué hombre tan malvado.
Después de ver caer a Rashta, ¿Podré odiarla con todo mi corazón? Y si aún la odio, ¿No me sentiría mal?
Heinley me pidió que tomara mi propia decisión. Tras mucho pensarlo, decidí asistir, así que fui a decírselo a Heinley.
—¿Quieres testificar, Reina? ¿Sobre todo el daño que ella te hizo?
—No, solo iré a mirar.
—¿Solo a mirar?
Heinley preguntó con preocupación,
—Puede que escuches muchos comentarios desagradables sobre esa mujer.
—Lo sé.
—¿No sería mejor no escuchar nada sobre esa mujer? Además, podrías sentirte incómoda en el largo viaje en carruaje...
—Aunque la situación es grave, Rashta es popular entre los plebeyos, así que no habrá muchos comentarios desagradables, incluso si muchas personas se sienten decepcionadas. Creo que ser depuesta será su único castigo.
Heinley lo pensó por un momento y estuvo de acuerdo.
—Entonces vayamos juntos, Mi Reina. Solo entonces me sentiré tranquilo.
Traducido por: Valiz
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