La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 355
Capítulo 355 - Certificado de esclavos (2)
A diferencia de la Familia Imperial del Imperio del Este, que estaba tan tranquila como si estuviera en la víspera de una tormenta, la Familia Zemensia, del Imperio del Oeste, estaba justo en medio de una.
Todo comenzó con la discusión entre el Duque Zemensia y el Viejo Duque.
—Padre, el Emperador Heinley vengó de inmediato a Middelen. Por su nieto, el Emperador Heinley encerró al Gran Duque Lilteang en una torre, dispuesto a enfrentarse cara a cara con el Emperador del Imperio del Este.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Christa ya está muerta. Murió por su propia culpa. Si Christa hubiera ido tranquilamente a Compshire desde el principio, usted, mi esposa, mis hijos y yo estaríamos tan bien como siempre.
Un fuego apareció en los ojos del Viejo Duque cuando su hijo habló mal de su difunta hermana.
El Duque Zemensia dijo lo que sentía aunque sabía que a su padre no le gustaría.
—Es una lástima que haya muerto, pero lo que más importa son los que están vivos. Debemos dejar de lado los rencores por la muerte de Christa y abordar el nuevo barco, padre.
—…
—La Emperatriz Navier ya está embarazada. Finalmente, la Familia Imperial tiene un sucesor directo. Incluso los nobles que no veían con buenos ojos a la Emperatriz Navier ahora se inclinan ante ella.
La Duquesa, que había permanecido sentada tranquilamente a su lado, también añadió,
—Es cierto. Todos los que se acercan a la Emperatriz Navier la elogian. Incluso trata con amabilidad a aquellos que antes no fueron corteses con ella. Nosotros también tenemos que olvidar nuestros rencores y pensar en el futuro de los niños.
El Viejo Duque escuchó en silencio a su hijo y nuera, pero después de un rato exclamó porque ya no pudo soportarlo más:
—¡Idiotas! ¡Son un par de idiotas!
—¡Padre!
—¿Quieren ponerse del lado de la Familia Imperial porque Heinley supuestamente vengó a mi nieto? ¡No sé qué he hecho para merecer un hijo tan ingenuo como tú!
—¡Padre, es verdad! El Gran Duque Lilteang ha sido llevado a una torre. Lo vi con mis propios ojos.
—¡Idiota! ¡Idiota!
El Viejo Duque apretó los dientes para reprimir el deseo de insultarlo peor.
—Aunque el Gran Duque Lilteang es famoso por su pérdida de autocontrol, no está tan loco como para causar un problema serio en un lugar así.
—El Gran Duque Lilteang ha causado varios incidentes graves. Además, guarda rencor contra usted. Además, no lo hizo abiertamente, apenas había alguien alrededor del estanque donde estaba Middelen.
Si hubieran sido otros nobles los testigos, probablemente se habría llevado a cabo una investigación formal. Pero como fue el Emperador junto con el Duque Zemensia, la sentencia en este caso fue inmediata.
Por supuesto, encarcelar directamente al Gran Duque Lilteang en una torre era una medida que podría enfurecer al Emperador del Imperio del Este. Incluso si el Emperador Heinley había sido testigo.
El Duque Zemensia creía que el Emperador Heinley estaba dispuesto a asumir tal riesgo para proteger a su gente.
Sin embargo, el Viejo Duque consideraba ese punto sospechoso.
—Padre, siempre cree que tiene un motivo oculto. ¿Odia tanto al Emperador Heinley?
—Eres un idiota, un idiota. El Emperador Heinley nos ha señalado como su próximo objetivo, pero tú quieres apoyar a la persona que acabó con la vida de tu hermana.
Incapaces de entenderse, padre e hijo guardaron silencio y giraron la cabeza en direcciones opuestas.
No importaba lo que dijera su hijo, el Viejo Duque Zemensia no confiaría en el Emperador Heinley.
Estaba convencido de que el Emperador Heinley había puesto deliberadamente a su nieto en peligro para encargarse del Gran Duque Lilteang.
No sabía exactamente cómo lo había hecho el Emperador Heinley, pero no era normal que ocurrieran tantas coincidencias a la vez.
El Viejo Duque apretó el puño, incapaz de soportar su ira.
Un hijo idiota, una nuera idiota, y unos nietos egoístas. Esa era la familia que tenía.
Le enfurecía realmente que el Emperador Heinley jugara con su mente y la de su familia.
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Sovieshu creía que todo estaba resuelto, y que solo quedaba esperar la prueba de paternidad. El templo fijó la fecha para la prueba, así que los nobles del Imperio del Este esperaban con ansias la llegada de ese día.
Independientemente del resultado de la prueba, la calma no regresaría al Imperio del Este en un futuro cercano.
El resultado de la prueba solo determinaría el futuro de la Princesa, no borraría el pasado de la Emperatriz Rashta.
Un plebeyo que afirmaba ser el verdadero padre de la Emperatriz desapareció después de alardear en varias ocasiones sobre cuánto dinero había obtenido, pero los nobles no pensaban mucho en ello.
Después de todo, era un hombre que apareció un día de la nada para sacar dinero de su supuesta hija. No era raro que desapareciera de nuevo en busca de más dinero, por lo que fue fácil determinar que el Vizconde y la Vizcondesa Isqua, quienes se quedaron mientras aquel hombre desaparecía, eran los verdaderos padres de la Emperatriz.
Sin embargo, ocurrieron otros dos escándalos inesperados en medio del silencio. Uno en el Palacio del Este y otro en el Palacio del Oeste.
Fue Alan quien causó el escándalo en el Palacio del Oeste.
Alan envió cartas a Rashta diciendo que Ahn había desaparecido, pero Rashta lo ignoró todo el tiempo, así que él fue a verla personalmente e hizo un escándalo.
—¿Cómo te atreves a armar un escándalo en el Palacio Imperial? ¡Llévenlo a prisión de inmediato!
Rashta estaba tan enfadada que ordenó a los guardias enviados por Sovieshu que encarcelaran a Alan.
Más tarde, Rashta quiso sacar a Alan porque no le convenía que estuviera allí, pero los guardias no lo permitieron porque Sovieshu había ordenado retener a Alan en preparación para la prueba de paternidad.
—De todas formas iba a capturarlo. Afortunadamente vino por su cuenta.
Sovieshu habló fríamente y prohibió cualquier visita a Alan. Sin embargo, pronto también hubo un escándalo en el Palacio del Este. Era tranquilo por fuera, pero sacudió el corazón de Sovieshu.
El Conde Pirnu, quien había asistido a la fiesta de cumpleaños de Heinley, regresó antes que el resto de la delegación para informar.
—Su Majestad. El Emperador Heinley llevaba su preciosa 'Lágrima de hada' como collar en su fiesta de cumpleaños.
—¿Qué demonios estás diciendo? ¿Estás seguro de lo que viste?
—Sí, lo verifiqué varias veces. Definitivamente era la 'lágrima de hada'.
—Ese maldito…
—Navier debe habérselo dado. De lo contrario, no tendría sentido.
Sovieshu realmente quería aplastarlo. Heinley no le agradaba en lo más mínimo.
Pensó que Navier podría devolver el regalo, pero nunca que se lo daría a su actual esposo, un regalo enviado por su exesposo.
—Navier…
Sovieshu estaba tan sorprendido que susurró en vano el nombre de su exesposa. No podía creer eso de la honorable Navier.
Sin embargo, las malas noticias no terminaban allí.
—Umm… Su Majestad…
El Conde Pirnu informó con voz cautelosa mientras observaba la sombría expresión de Sovieshu.
—El Gran Duque Lilteang causó otro problema.
—¿Otro problema? ¿Qué tontería ha dicho esta vez?
—No. Esta vez es más grave.
El rostro del Conde Pirnu se ensombreció,
—Empujó al nieto del Viejo Duque Zemensia a un estanque.
Sovieshu frunció el ceño.
—¡¿Qué?!
El Conde Pirnu relató los detalles del incidente de la forma más objetiva posible. Trató de no mezclar su opinión personal.
La expresión de Sovieshu se endureció al escuchar el relato. Apoyó los codos en los reposabrazos y se frotó la barbilla.
El relato del Conde Pirnu le parecía un poco extraño. Sabía que el Gran Duque Lilteang resentía al Viejo Duque Zemensia y que solía perder los estribos con facilidad. Incluso en el Reino del Oeste había sido avergonzado varias veces por su comportamiento impulsivo.
Aunque había hecho tropezar deliberadamente a personas que no le agradaban para hacerlas caer al suelo, nunca había empujado a un niño a un estanque en medio de una fiesta…
—¿Cómo está el niño?
—Fue rescatado de inmediato sin un rasguño. Por lo que pude averiguar antes de regresar, ni siquiera se resfrió.
Las sospechas de Sovieshu crecieron.
La imprudencia del Gran Duque Lilteang era peor de lo habitual. El niño contra quien desahogó su rencor no resultó herido. Además, ¿Fue el Emperador Heinley quien presenció la escena…?
—El Emperador Heinley encerró al Gran Duque Lilteang en una torre. Dijo que lo mantendría encerrado en su país durante cinco años. La delegación traerá la respectiva carta del Emperador Heinley.
Si la situación fuera normal, Sovieshu habría traído de regreso al Gran Duque Lilteang por el orgullo del Imperio del Este, sin importar lo que hubiera hecho.
Pero tras pensarlo mucho, Sovieshu esta vez decidió aceptar la sentencia del Emperador Heinley.
Tenía muchas dudas, pero le convenía hacerlo.
En caso de que la Princesa no fuera su hija, sería mucho mejor que el Gran Duque Lilteang no estuviera en el Imperio del Este.
—¿Qué piensa hacer, Su Majestad?
—Es una vergüenza para el Imperio del Este que haya cometido tal crimen en otro país. No es mala idea aprovechar esta oportunidad para poner fin a su explosiva personalidad. Así que no intervendremos.
—Sí.
El Conde Pirnu también estuvo de acuerdo porque no le agradaba el Gran Duque Lilteang.
Sovieshu reflexionó sobre algo con una expresión seria después de tomar esa decisión. Luego escribió una carta y se la entregó al Conde Pirnu.
—Envíela al Emperador Heinley.
Traducido por: Valiz
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