La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 352
La caja que Heinley eligió contenía la ropa interior sexy. Había dudado en ponerla entre los regalos, pero al final me dejé llevar por el deseo. Como Heinley es un águila traviesa pensé que a él también le gustaría, así que en parte lo hice por diversión.
Sin embargo, la había colocado al fondo para que fuera menos probable que la eligiera. Cuando eligió esa caja, me arrepentí de mi locura.
—¿Mi reina?
—Heinley, elige otra.
—¿Eh? Dijiste que podía elegir cualquiera...
—Acabo de darme cuenta de que cometí un error. Este no es un regalo para ti.
—¿Qué? ¿Entonces para quién es?
—Es, es para el Vizconde Langdel.
Heinley tenía una expresión que indicaba que no me creía en lo más mínimo. Era comprensible. No podía creer que hubiera puesto un regalo para el Vizconde Langdel junto a los regalos de su cumpleaños. Era una excusa absurda.
Lo siento, Vizconde Langdel.
De cualquier manera, rápidamente le arrebaté la caja, la empujé debajo de la cama y dije de nuevo,
—Elige otra.
En momentos como este, me alegraba de que mi expresión fuera impasible. Era imposible saber que estaba avergonzada.
—¿Vas a quitarme también la próxima caja que elija?
—No. Definitivamente no lo haré otra vez.
Heinley me miró con ojos dudosos por un momento, pero eligió otra caja de regalo. Era una hermosa caja brillante envuelta en papel dorado y plateado... pero ¿Cómo logró elegir justo esta también?
Este era el regalo recomendado por McKenna. ¡Hacer el baile de Heinley con él!
No, no culpo a Heinley. Fui tonta por aceptar lo que McKenna dijo aunque ya me parecía una locura.
Internamente, me reprochaba. Heinley es un hombre divertido con un gran sentido del humor, así que quería igualarlo. Pero ¿Por qué intenté hacerlo ahora aunque sabía que no era buena para las bromas?
De hecho, lo que tenía en mente era que Heinley eligiera primero un regalo 'normal', luego le diría que podía quedarse también con los otros.
De esa manera, esperaba que Heinley dijera,¡Mi reina, tienes un gran sentido del humor!Sin embargo...
—Hmm. Mi reina, ¿Elegí mal?
Mientras estaba sumida en mis pensamientos, Heinley sacó del interior de la caja de regalo el dibujo de una figura humana haciendo pasos de baile y me preguntó con tristeza,
—¿Este es el regalo perdedor?
Supongo que pregunta porque no es un buen dibujo. Es un dibujo que hice apresuradamente para representar el 'baile'.
Parece que no fue una buena idea.
—Yo lo dibujé.
—¡Oh, mi reina! ¡Eres muy creativa con tus dibujos! ¡En unos 300 años, este dibujo será reconocido como una obra de arte!
—...sé que no dibujo bien. Puedes elegir otra caja de regalo…
—No quiero.
—Dámelo de todos modos. Te daré el primer regalo que elegiste.
Le arrebaté el dibujo, saqué la caja que había escondido bajo la cama y se la entregué.
—Me pregunto qué habrá aquí.
Murmuró Heinley. Parecía tener mucha curiosidad por el primer regalo que había elegido, así que se apresuró a abrir la caja.
Inmediatamente se oyó un jadeo.
—Mi reina. ¿Querías darle esto al Vizconde Langdel?
Heinley pareció entenderlo, así que no dejó de burlarse de mí sin importar cuántas veces dijera lo contrario.
—¿Por qué este regalo?
—¿Al vizconde Langdel le gusta esto?
—¿Por qué pusiste un regalo para el examen vizconde Langdel con mis regalos, mi reina?
—Además, ¿Qué significaba ese dibujo, mi reina?
Solo cuando la copa de vino en mi mano comenzó a congelarse fue que Heinley cerró la boca.
Lo que tenía en mente no funcionó, así que ahora que Heinley había elegido los dos regalos que había preparado como broma, le di todos los demás.
También me di cuenta de que este tipo de bromas no podían hacerse a la ligera. Cuando una persona tan rígida como yo intentaba hacer una broma, terminaba convirtiéndose en el objeto de la misma...
Después de pasar casi dos horas abriendo los otros regalos mientras reíamos, finalmente hablé del asunto de Whitemond,
—Heinley, tengo algo importante que contarte sobre Whitemond.
—Mi Reina. Ese no es un tema agradable.
—Debo contártelo mientras mis recuerdos aún permanecen claros.
Acaricié el dorso de la mano de Heinley porque seguía acariciando mis dedos del pie como si quisiera seguir divirtiéndose un poco más. Después de que se sentó derecho, le conté lo que ocurrió en el salón.
Le conté sobre lo que el embajador especial me pidió que hiciera, el regalo que me dio y el consejo que le ofrecí.
Heinley me escuchó con una expresión seria. Luego me preguntó tan pronto como terminé de hablar,
—¿Cómo le gustaría a mi Reina que se resolviera esto?
—Yo tampoco quiero una guerra.
—¿Mi Reina es pacifista?
—Sería una tontería promover la paz incondicionalmente. Pero creo que es mejor evitar la guerra tanto como sea posible si no hay una justificación o una razón clara. No es correcto arrastrar a innumerables personas a la muerte solo por una pequeña ganancia.
—El Imperio Occidental es poderoso, mi Reina. No sería un problema tomar el control del puerto de Whitemond por la fuerza.
—Desde que nos proclamamos como Imperio, Whitemond no es el único país cercano que nos mira con recelo, Heinley. Si atacamos Whitemond por una ganancia inmediata, todos los demás países desconfiarían del Imperio Occidental y tratarían de mantenerse alejados. También podrían unirse al Imperio Oriental en caso de guerra.
Heinley asintió repetidamente mientras me escuchaba. Por su expresión, parecía reflexionar seriamente sobre mi punto de vista.
—No digo esto por el regalo de los dos barcos.
—¿Eh? ¿Barcos? ¿El regalo fueron dos barcos?
—Un barco mercante y un buque de guerra.
De hecho, era la primera vez que recibía barcos como regalo.
—¿Te gustaría que te los mostrara?
Como Heinley mostró interés, rápidamente fui a buscar el sobre que me dio el embajador especial y le entregué las pinturas de los barcos a Heinley.
—¿Qué opinas?
Heinley se quedó perplejo por un momento.
Uh... ¿Parece que los quiere?
Traducido por: Valiz
◈❖◈
Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]
Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]
Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]
Comentarios