La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 295
Lo que se prepara con anticipación funciona mejor.
El cumpleaños de Heinley no era diferente.
Aún faltaban algunos meses, pero ya empezaba a pensar en el regalo.
Heinley insistía en que tomáramos un baño juntos, pero eso estaba fuera de discusión.
En las reuniones de té, sin duda las nobles me preguntarían:
—¿Qué regalo preparó para Su Majestad?
Tomaré un baño con Su Majestad. Yo seré su regalo, mojada y cubierta de burbujas.No podía responder algo así, ¿Verdad?
Era muy indecente solo pensarlo.
No era una suposición al azar. Las nobles querrían evitar dar el mismo regalo que yo, así que seguramente me preguntarían esto.
Realmente necesitaba un regalo del que pudiera hablar con confianza cuando alguien me preguntara qué le había preparado a Heinley…
Un verdadero regalo, un regalo del que pudiera hablar con otros… ¿Qué podría ser?
Después de pensarlo mucho, finalmente decidí.
Un pastel. Hacerle un pastel de cumpleaños.
Cuando le hice la tortilla, Heinley se puso muy contento.
No le daré solo un pastel como regalo, pero sé que se pondrá muy feliz si le añado un pastel a su obsequio.
Solo pensar en su expresión brillante me hacía sentir complacida. Me froté el pecho con una mano mientras intentaba calmar mi corazón acelerado.
Una vez que tomé la decisión, supe claramente qué debía hacer a continuación.
Buscar la ayuda de mi madre. Le haré un pastel al estilo del Imperio del Este, al estilo de la Familia Troby.
Cuando mi padre, mi hermano o yo cumplíamos años, mi madre horneaba el pastel que cortábamos por la mañana.
Era muy extraño. A mi madre no le gustaba cocinar, pero siempre horneaba un pastel para nuestro cumpleaños, y era muy delicioso. Quería que Heinley lo probara también.
Casualmente, mi madre todavía estaba conmigo en el palacio imperial. ¿No es genial? Así que inmediatamente fui con mi madre y le pedí la receta del pastel.
—¿La receta del pastel?
Los ojos de mi madre se abrieron ligeramente ante mi petición, como si no tuviera idea de por qué quería eso. Pronto, mi madre sonrió ampliamente.
—No te gusta cocinar, Navier.
—Es para el cumpleaños de Heinley, madre. Quiero que sea un recuerdo especial como lo fue para nosotros.
—Heinley te ama mucho. No querrá que cocines para él si no te gusta.
—Madre, Heinley no lo sabe. Además, no es que no me guste cocinar.
Solo prefería no hacerlo.
Mi madre puso una expresión indiferente ante mis palabras.
—Bueno. No sé si deberías hacer eso.
Pero después de que le pedí repetidamente la receta de su pastel especial, finalmente cedió, sacó un trozo de papel y escribió algo en detalle.
—Listo. Solo haz lo que está escrito aquí.
Los ingredientes y los pasos a seguir estaban escritos en el papel.
—Gracias.
Después de agradecerle a mi madre varias veces, pedí prestada la cocina de Heinley y practiqué horneando el pastel.
Batí la mezcla hasta que mis brazos se cansaron y luego hice la crema batida.
Sin embargo, el pastel terminado sabía completamente diferente al de mi madre.
Lo intenté un par de veces más, pero el resultado fue el mismo.
Finalmente, volví con mi madre para pedirle que lo hiciera.
—Madre, el pastel no me sabe igual que el tuyo.
—¿Lo hiciste exactamente como lo escribí?
—Seguí los pasos y los ingredientes al pie de la letra, pero el sabor es completamente diferente.
—…
Le devolví la receta que me había dado y le pregunté,
—Madre, ¿Podrías mostrarme cómo se hace?
Mi madre miró la receta que le devolví con una expresión fría. Parecía que iba a abrir la boca y decir:
—¿Ni siquiera puedes hacer esto…?
Pero no importaba cuánto esperara, mi madre permanecía en silencio.
—¿Madre?
Cuando la llamé porque no podía esperar más, mi madre suspiró y confesó.
—En realidad, el pastel lo hacía el chef.
¿Qué?
Sus palabras fueron tan impactantes que pensé que había escuchado mal.
¿Quién hacía el pastel? ¿El chef?
—Madre, tú no hacías ese pastel para nuestros cumpleaños…
—No, lo hacía el chef.
Miré a mi madre perpleja. Mi madre aún tenía una expresión vacía, pero no me miraba a los ojos. Luego giró hacia un lado y me preguntó como si fuera algo normal:
—Navier, tú quieres ver a Su Majestad comerse felizmente ‘tu propio pastel’, ¿Cierto?
—Sí, madre.
—Consigue un pastel delicioso y di que lo hiciste tú. Eso es lo que debes hacer.
—…
—Piensa en esto. Comer un pastel sin sabor hecho por ti, o comer un pastel delicioso que él crea que hiciste tú. ¿Qué haría más feliz a Su Majestad?
Al final, mi madre sonrió y me dio unas palmadas en la espalda, diciendo que debía mantenerlo en secreto frente a mi padre.
༻✦༺ ༻✧༺ ༻✦༺
Mientras Navier estaba impactada por la verdad que acababa de descubrir, el Equipo Bizzarri llegó a la capital del Imperio del Este tras partir días antes del Imperio del Oeste.
Pirence Danju del Equipo Bizzarri entró en la sede de la Corporación Bear.
—¡Bienvenido!
Las personas de la Corporación Bear, con quienes había contactado de antemano, lo saludaron cortésmente.
Pero no parecía que lo hicieran por respeto al Equipo Bizzarri; más bien, lo saludaban con excesiva cortesía para demostrar la grandeza de la Corporación Bear.
Al menos eso sintió Pirence Danju.
—¡Jaja, gracias por la hospitalidad!
Sin embargo, a pesar de sentirse incómodo, Pirence Danju no lo expresó en absoluto. Por el contrario, alzó la voz y rió como si estuviera muy feliz.
En otra circunstancia, habría dicho con tono sarcástico:
—¿No pueden comportarse de forma normal? —Pero hoy tenía algo importante que hacer.
Era una solicitud secreta.
En realidad, la solicitud en sí no era tan difícil, pero estaba nervioso porque venía de la Emperatriz Navier.
—El presidente lo está esperando en la sala de recepción.
Mientras miraba al interior, el secretario del Presidente de la Corporación Bear se acercó y lo guió amablemente.
Cuando entró en la sala de recepción, vio al Presidente de la Corporación Bear sentado en el escritorio con los documentos necesarios para la reunión ya dispuestos.
Los dos intercambiaron saludos y algunas palabras de cortesía.
Poco después, discutieron varios asuntos con el propósito de llegar a un acuerdo en esta reunión.
Cerca del final, el Presidente de la Corporación Bear del Imperio del Este le entregó un pagaré a cambio de la compra de joyas especiales del Imperio del Oeste.
—Hmm…
Pirence Danju aceptó el pagaré y lo examinó cuidadosamente. Era para verificar su autenticidad.
Normalmente actuaba de esta manera, por lo que el Presidente de la Corporación Bear simplemente bebió un poco de su bebida, aunque estaba ofendido.
Sin embargo, su comportamiento resultó ser diferente al de otras ocasiones a medida que pasaba el tiempo. Danju examinó el pagaré mucho más de lo habitual.
—¿Hay algún problema?
Preguntó el presidente de la Corporación Bear, molesto.
—Ah, lo siento.
Danju sintió que era el momento adecuado, así que rápidamente hizo lo que la Emperatriz Navier le había pedido.
—Espero que no se ofenda. Hago esto porque últimamente he oído muchos casos de pagarés falsificados.
Traducido por: Valiz
◈❖◈
Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]
Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]
Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]
Comentarios