Regresar
DESCARGAR CAPITULO

La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 292


En el Imperio Occidental no circulaban rumores sobre la infertilidad de Navier. Pero a partir de ahora, todos empezarían a hablar de ello.

El Marqués Ketron se rió satisfecho. Las semillas habían sido bien sembradas.

No era posible saber en uno o dos días si la Emperatriz era infértil o no, así que, con el tiempo, la duda crecería, fortaleciendo el rumor hasta el punto en que se saldría de control y se encargaría del resto por sí solo.

Hasta entonces, solo tenía que ser paciente.

Unos días después, el Marqués Ketron comenzó a investigar la razón del exilio de Koshar del Imperio Oriental.

Actualmente, era difícil atacar a Koshar debido a su enorme popularidad, pero una vez que el rumor sobre la infertilidad de Navier se extendiera, podría verse un escenario muy interesante.

Pero en medio de la investigación.

—Marqués, escuché un rumor increíble.

Su subordinado, enviado a investigar a Koshar, regresó con un rumor inesperado.

Era un rumor sobre una amante secreta del Emperador Heinley.

—¿Amante secreta?

—Sí. Se dice que un Caballero de la Guardia Imperial va a menudo a su casa para llevarle lo que necesita. Además, siempre hay un guardia vestido de civil frente a la puerta.

—¿Estás seguro?

Era un rumor creíble.

El Príncipe Heinley era el mujeriego más famoso de la alta sociedad, junto al Duque Elgy.

Andaba por el mundo llevando una vida de libertinaje, pero al parecer solo tenía una amante secreta. De hecho, era más increíble que solo tuviera una.

—Se mudó recientemente a una ciudad cercana, y cuando se enteró de que Su Majestad Heinley se había casado, actuó de forma extraña y rompió en llanto.

El Marqués Ketron frunció el ceño.

—Eso también es curioso. Su Majestad es el tipo de persona que no le da importancia a los rumores que circulan sobre él. ¿Qué necesidad tiene de mantenerla oculta?

—No lo sé. Tal vez no sea una amante del pasado, sino del presente. También está el hecho de que el Emperador se tomó la molestia de enviar a un Caballero de la Guardia Imperial para cuidar de ella y...

—Tienes razón. Es muy probable.

Tras pensarlo cuidadosamente, el Marqués Ketron fue personalmente con su subordinado al pueblo donde vivía esa mujer.

Después de esperar durante nueve horas escondido cerca de su casa, un caballero con capa apareció y le entregó a la mujer una canasta cubierta con un paño blanco.

—Gracias como siempre.

La mujer estaba agradecida, pero aceptó la canasta como si fuera algo natural.

El Marqués Ketron contuvo el aliento.

El caballero que le trajo la canasta era un Caballero de la Guardia Imperial de Heinley, y el hombre frente a la puerta vestido de civil... definitivamente también era un Caballero de la Guardia Imperial de Heinley.

El Marqués recordaba claramente su rostro porque casi fue golpeado por la lanza que ‘accidentalmente’ arrojó en la última reunión.

¡Una mujer que vive oculta y dos Caballeros de la Guardia Imperial!

Una sonrisa siniestra se extendió por el rostro del Marqués Ketron. Su sonrisa se volvió aún más oscura cuando un apuesto niño rubio salió corriendo desde dentro de la casa hacia la mujer.

El Marqués Ketron, que había observado la situación durante varios días, finalmente decidió acercarse a ella.

Al principio, ella sospechaba mucho de las intenciones del Marqués Ketron, pero cuando él reveló su identidad y le ofreció ayuda expresando todo tipo de palabras reconfortantes, comosé por lo que estás pasando, lo dejó entrar en la casa, aunque con algo de duda.

—¿El niño rubio es tu hijo?

—Sí. Es mi hijo.

—Por casualidad... ¿es hijo de Su Majestad?

—...creo que sí.

El Marqués Ketron estaba encantado.

—¿Entonces por qué te quedas aquí? ¿Por qué no llevas al niño al Palacio Imperial?

—No quiero ser una molestia para Su Majestad. Él está recién casado...

—Eso es. Si apareces de la nada y afirmas ser su amante, Su Majestad se mostrará confundido. Si Su Majestad no te reconoce, nadie lo hará.

La mujer sacó un hermoso colgante y susurró,

—Su Majestad me lo dio como símbolo de amor, incluso si tengo esto, ¿Todos pensarán que miento?

El Marqués Ketron se regocijó por dentro. De hecho, el colgante tenía el emblema de la familia imperial.

Una mujer con la que había salido en el pasado y con la que fue lo suficientemente cercano como para darle un colgante con el emblema de la familia imperial.

El Marqués Ketron se rió para sus adentros, calculando que esta mujer sería extremadamente útil.

—¿Puedes darme ese colgante? Me gustaría mostrárselo a Su Majestad.

Sin embargo, la mujer guardó el colgante en su bolsillo y trazó una línea con frialdad,

—¿Por qué debería confiar en el Marqués?

El Marqués Ketron trató de persuadirla un par de veces, pero al ver que no funcionaba, le ofreció su propio emblema. Era el emblema de su familia.

—Toma esto. Intercambiémoslos más tarde.

Solo después de recibir el emblema de la Familia Ketron, la mujer le entregó el colgante.

Una vez que regresó a la capital, se reunió a solas con Heinley para hablar del rumor sobre la infertilidad de Navier.

—No creo que sea el caso, pero si resulta que la Emperatriz es realmente infértil...

—Eso no pasará.

—Hablo en un caso hipotético, Su Majestad. Debe tener cuidado de no dejarse llevar por las emociones en un asunto tan importante.

—...

—Si la Emperatriz es infértil, ¿Elegirá a la próxima emperatriz de mi familia?

—Ya sea que me deje llevar por las emociones o no, la próxima Emperatriz no será de su familia.

—Pero Su Majestad no querrá que la Emperatriz sea herida por lo mismo dos veces.

—Definitivamente eso no pasará, Marqués.

Ante la categórica negativa de Heinley, el Marqués Ketron mostró una sonrisa fingida.

Pero tan pronto como regresó a su casa, decidió revelar al mundo la existencia de la mujer que Heinley había ocultado.

—¿Estará bien eso?

—Existe un gran riesgo al revelar que el niño pertenece a la familia imperial. Aunque ella cree que su hijo es de Su Majestad, no hay certeza de ello. Sin embargo, ¿Acaso no es indudable que esa mujer es la amante de Su Majestad? Al menos así lo verán los demás.

El Marqués Ketron visitó a la mujer con confianza y le sugirió,

—¿No quieres volver al lado de Su Majestad? Yo preparé el escenario. Solo tienes que revelar en ese momento que eres la amante de Su Majestad. Entonces, también podrás disfrutar de todo lo que disfruta la actual Emperatriz.

—No soy tan ambiciosa.

—Se trata de tomar lo que te corresponde por derecho. No solo recibir unas canastas.

Ella lo pensó por un momento antes de murmurar agradecida.

Dos días después, en el día del Consejo de Estado, el Marqués Ketron trajo a la mujer con una expresión de satisfacción.

Traducido por: Valiz

◈❖◈

Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~  [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]

Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]

Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]