La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 276
Capítulo 276 - Pensando un paso adelante (1)
El Duque Elgy dijo con una sonrisa, con firmeza,
—Lo siento, pero parece que solo estás diciendo eso por impulso.
Sin embargo, su voz no era tan fría como antes.
Rashta se dio cuenta de esto y se llenó de esperanza.
—Rashta, creo que ahora estás confundida porque tu relación con Su Majestad no es buena. ¿O estás fingiendo estar confundida a propósito?
—Estoy hablando en serio. Muy en serio. Solo la idea de que el Duque Elgy se vaya es tan dolorosa, ¿Cómo podría no ser amor?
Rashta habló apresuradamente y abrazó al Duque Elgy por detrás.
—Por favor, sea mi amante, Duque.
El Duque Elgy se sorprendió.
¿Amante?
No era raro que un miembro de la familia real de otro país se convirtiera en amante de la Emperatriz o del Emperador.
Sin embargo, este caso era un poco diferente.
—También tengo sentimientos por Rashta, así que convertirme en tu amante no es el problema.
—¿Entonces cuál es?
—No tienes poder como Emperatriz. Desafortunadamente... ahora eres Emperatriz solo de nombre.
—¡!
—Si yo, un miembro de la familia real de otro país, me convierto en tu amante, perderé mi reputación en mi país de origen.
—No siempre seré una Emperatriz solo de nombre. Puedo prometerle eso.
—Eso está fuera del alcance de Rashta.
El orgullo de Rashta se vio herido.
El Duque Elgy siempre le había dado fuerzas, así que no quería oír eso de él.
Pero el Duque Elgy finalmente retiró la mano del picaporte y se dio la vuelta, así que ella dejó de pensar en ello y lo miró con ansiedad.
—Pero la gente podría reírse menos si Rashta me da un regalo de gran valor al firmar el contrato de amante.
—¿Un regalo?
Recordando la enorme cantidad de joyas y vestidos que recibió de Sovieshu tras firmar el contrato de concubina, Rashta preguntó rápidamente,
—¿Qué quiere? ¿Dinero? ¿Joyas?
—De eso tengo mucho. Tanto que nunca terminaría de contarlo.
—Entonces...
El Duque Elgy fingió reflexionar y exclamó,
—¡Ah! Un territorio. Dame un territorio cerca de la costa.
Rashta se sorprendió. ¿Quería un territorio?
—Como sabes, mi país es un reino marítimo, así que es conveniente estar cerca de la costa.
—Hmm, pero Rashta no tiene ese poder...
—Si no, no puedes tenerme a mí, un miembro de la familia real de otro país, como amante.
El Duque Elgy lo dijo con firmeza, y miró a Rashta con gran pesar.
—Es mejor no continuar por el bien de ambos.
—¡Encontraré una manera!
Rashta se aferró apresuradamente al Duque Elgy y gritó.
—¡Rashta encontrará una manera!
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—Se habla mucho de que la Emperatriz detuvo al Duque Elgy cuando estaba a punto de partir.
El Marqués Karl informó con el rostro sombrío.
La expresión de Sovieshu vaciló por un momento.
—¿Fueron vistos en público?
—Se dice que mientras el Duque Elgy cargaba su equipaje en el carruaje, Rashta corrió hacia él. Después de eso, ambos entraron en su habitación y tuvieron una larga conversación. Al final, el Duque Elgy bajó su equipaje, decidiendo quedarse.
El Marqués Karl estaba muy preocupado.
La gente pensaba que la Emperatriz de origen humilde solo dañaba la imagen de la familia imperial.
Había muchas emperatrices que tenían amantes, pero ninguna andaba por ahí jugando a ser pareja enamorada.
Las personas más maliciosas se burlaban diciendo que no sabían si Rashta había detenido al Duque Elgy con la boca o con el cuerpo.
Por supuesto, quienes decían eso eran del tipo de personas que los demás despreciaban por sus palabras groseras, pero inevitablemente llega un punto en que, cuanto peor es el rumor, más atractivo resulta escucharlo.
—Parece que cuanto más inocente es una persona, más rápido se corrompe.
Sovieshu lamentó.
Aunque tenía un lado astuto y a veces mostraba un comportamiento fuera del sentido común, Sovieshu pensaba que Rashta era verdaderamente inocente.
Rodeada de personas calculadoras, Rashta parecía una flor silvestre resistiendo sola al viento fuerte.
Creía que la pureza de Rashta debía ser protegida.
Todas las personas son influenciadas por su entorno, así que sabía que Rashta cambiaría algún día.
Pero no esperaba que fuera tan rápido...
—Su Majestad, ¿No deberíamos detener a la Emperatriz? Me temo que si continúa así, la Familia Imperial se convertirá en el hazmerreír.
—El hazmerreír empezó desde que apareció en la boda con ese vestido que parecía cubierto de algas, y no la detuvimos.
Sovieshu murmuró fríamente y sacudió la cabeza.
—Dejémosla por el momento. Lo más importante ahora es el bebé en su vientre. ¿Tienes algo más que informar?
—No es sobre el Imperio del Este...
—¿?
Sovieshu frunció el ceño ante la vacilación del Marqués Karl.
Sin embargo, pronto se dio cuenta de lo que quería hablar el Marqués Karl. Era sobre el Imperio del Oeste.
Los asuntos delicados de países aliados, enemigos y poderosos, Sovieshu los leía directamente en los periódicos o era informado por sus secretarios. Incluso si en ese momento no eran importantes para el Imperio del Este, nunca se sabía si se podría sacar provecho de esa información más adelante.
Así que no era raro que el Marqués Karl hablara del Imperio del Oeste.
—No te preocupes, está bien. Solo dilo.
Sovieshu habló con naturalidad, no parecía incómodo.
—Es un escándalo entre la ex reina Christa y el Emperador Heinley.
Sin embargo, tan pronto como escuchó las palabras del Marqués Karl, la expresión de Sovieshu se volvió rígida.
—¿Qué?
El Marqués Karl habló sobre cuándo ocurrió el escándalo, cómo se produjo, cómo se resolvió, y demás.
—Resulta que en el momento en que la ex Reina Christa afirmó haber estado con el Emperador Heinley, en realidad estaba con el gran Duque Kapmen. Al final se demostró que había mentido, y se fue como huyendo a la Mansión Compshire.
Sovieshu sonrió con amargura al recordar que el gran Duque Kapmen había estado con Rashta esa noche.
No podía creer que el gran Duque mintiera así.
—El gran Duque Kapmen debió hacerlo para ayudar al Emperador Heinley, o para ayudar a Navier.
—¿Eh?
Sovieshu rió fríamente.
—Lo sabía, ese descarado mujeriego, solo fingía ser un hombre profundamente enamorado.
El Marqués Karl cerró la boca al darse cuenta de que Sovieshu hablaba con odio hacia el Emperador Heinley.
Sovieshu envió al Marqués Karl a descansar.
Sin embargo, sintiendo que el interior de su estómago hervía, Sovieshu se levantó y luego se volvió a sentar repetidamente en el sofá, sin poder quedarse quieto.
Navier parecía feliz, pensaba que había encontrado a alguien que solo la amaba a ella. ¿Pero la engañó justo después de la boda?
Sovieshu estaba furioso y quería golpear a Heinley en la cara.
Quería asegurarse de que Navier no estuviera sufriendo. Sin embargo, se preguntaba si sería apropiado darle una carta o un regalo a Navier como consuelo.
Navier tenía un gran orgullo. Definitivamente no aceptaría consuelo de su exesposo.
Después de reflexionar un poco, a Sovieshu se le ocurrió una buena idea.
Traducido por: Valiz
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