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La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 264


Según Rose, la alta sociedad literalmente se puso patas arriba.

Los nobles, que habían estado susurrando sobre la reunión secreta entre Heinley y Christa, quedaron atónitos al enterarse de que Christa le pidió abiertamente que la convirtiera en su concubina.

Les resultaba difícil comprender este movimiento inusual por parte de Christa. A mí también me costaba entender del todo su intención.

Pero si tuviera que adivinar…

—Debe de haber sentido que no podía escapar del escándalo, incluso si se iba a Compshire.

Si se iba a Compshire ahora, daría la impresión de que estaba huyendo, lo cual podría ser mal visto por los nobles.

No tenía forma de escapar del escándalo hiciera lo que hiciera, así que eligió enfrentarlo de frente.

Quizás, Christa estaba tratando de apostarlo todo con este movimiento.

—Aun así, ¡No puedo creer que se aferre a los tobillos del Emperador! ¡Es malvada!

Mastas creía firmemente que Heinley no era ese tipo de persona, y estaba furiosa al enterarse del rumor.

En cambio, Laura y la Condesa Jubel hablaban mal de Christa, pero reservaban su opinión sobre Heinley.

Fingían creer en Heinley porque yo lo defendía, pero después de todo lo que Sovieshu me había hecho, en realidad pensaban que las palabras de Christa podían ser ciertas.

Parecían preocupadas de que Christa se convirtiera en la segunda Rashta y Heinley en el segundo Sovieshu.

—Lo que es aún más gracioso, Su Majestad, es que toda la familia de Christa decidió apoyar esa farsa.

—No les quedó otra opción.

Si se descubría que Christa mentía, su familia sería humillada junto con ella, así que no era de extrañar que tomaran esa postura.

Después de que mis damas de compañía se marcharon, Heinley vino a mi habitación y juró con voz serena y ojos temblorosos.

—Mi Reina. Lo juro. No pasó nada.

—Por supuesto que te creo.

Nunca dudé de él. Después de calmar a Heinley, le pedí que encontrara una forma de resolver este problema.

Pero no tenía intención de quedarme de brazos cruzados.

No esperaba usar esto tan pronto…

Fui a mi escritorio y presioné un pequeño botón en su interior. Al presionar este botón, apareció un espacio secreto del tamaño de un cajón, aquí…

Aquí está.

Era una lista que había recibido del Gran Duque Kapmen.

Aunque algunas damas de compañía permanecían a su lado por afecto, estaba segura de que había otras que querían dejar de trabajar para ella.

Con esto en mente, una vez le pedí al Gran Duque Kapmen que investigara a las damas de compañía de Christa.

Esta lista era el resultado.

Una lista de las damas de compañía de Christa, sus familias, sus quejas habituales, su grado de lealtad a Christa, y demás.

Puse la lista sobre el escritorio.

Y de la lista, elegí a aquellas que tenían poca lealtad y estaban insatisfechas con la situación actual.

Después de seleccionarlas, ordené a mis damas de compañía que las trajeran en secreto.

—Haga lo que haga Christa, no podrá recuperar el poder que ya ha perdido.

Habían sido convocadas sin saber el motivo, así que repetí ante ellas lo que solían pensar, lo que más temían;

—Christa no tiene hijos, así que no tiene sentido que apunte a Su Majestad y a mí. Seguramente no recibirá un castigo demasiado severo por lo que hizo, siendo la antigua Reina. Pero, ¿Podrán ustedes disfrutar del mismo esplendor que ahora? Además, ¿Qué pensarán sus familias y sus hijos?

Las damas de compañía se estremecieron.

Originalmente, solo había querido despertar sus temores, pero los resultados aparecieron de inmediato.

Aun así, quedaban damas de compañía de Christa para quienes la lealtad era más importante que cualquier otra cosa, pero por supuesto, a esas no las llamé.

—Piensen bien. Si cambian de opinión, acudan al próximo Consejo de Estado y revelen la verdad.

Deliberadamente hablé con calma, luego me puse de pie y añadí,

—No necesitan mentir, ni es eso lo que quiero. Solo deben decir la verdad sobre dónde estaba realmente Christa en el momento en que afirma haber tenido una reunión secreta con Su Majestad.

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Mientras Navier investigaba y llamaba a las damas de compañía para refutar la afirmación de Christa, Heinley convocó al Viejo Duque Zemensia, el padre de Christa.

El Viejo Duque ya tenía un fuerte dolor de cabeza por la impactante declaración de su hija.

Cuando Heinley lo llamó en medio de esto, el viejo Duque supuso que tramaba algo y fue con el rostro rígido.

Aunque ella hubiera causado este problema, seguía siendo su hija. El Viejo Duque pensaba defender a Christa sin importar lo que dijera Heinley.

Por el bien de Christa, su familia y él mismo.

No sería fácil enfrentarse al Emperador, conocido por ser un hombre astuto, pero el Viejo Duque confiaba en su vasta experiencia.

Estaba seguro de que no dudaría, sin importar las cartas que usara el joven Emperador.

Pero al entrar en la sala, y ver a Heinley sentado con toda tranquilidad en un cómodo sofá, el viejo Duque sintió que este enfrentamiento no sería fácil.

Debe de estar fanfarroneando.

Al Viejo Duque le disgustaba el espíritu libre de Heinley, así que trató de desviar sus pensamientos.

Pero al sentarse, Heinley lo miró con una sonrisa, haciéndolo sentir incómodo.

—Me llamó, Su Majestad.

Aun así, el viejo Duque lo saludó tan cortésmente como pudo.

Pero Heinley fue directo al grano, ignorando el saludo del viejo Duque.

—¿De verdad hay necesidad de fingir conmigo?

—¿Qué quiere decir…?

El viejo Duque supo de inmediato a qué se refería Heinley, pero lo evitó y alzó sus pesados párpados para mirarlo.

Heinley seguía sentado despreocupadamente en el sofá. Igual que la sonrisa en sus labios.

Es más, la sonrisa se profundizó ante la evasiva del viejo Duque.

Heinley preguntó de nuevo, con cortesía.

—Tal vez logre salvar su honor por ahora, pero ¿Qué pasa con lo que vendrá después? ¿Podrá manejar las consecuencias?

Su tono era amable, pero el contenido era amenazante.

El viejo Duque dejó de evadirlo, sonrió, y respondió también fingiendo amabilidad.

—Por el contrario, usted perderá el puesto de Emperador si no puede manejar las consecuencias.

—¿Eso cree?

—Su reputación se verá afectada por esto, pero Christa declaró abiertamente que asumiría su responsabilidad. Así que declaró que se convertiría en su concubina a pesar de haber sido Reina. Esto es un acto valiente. Sin embargo, Su Majestad se niega a asumir la responsabilidad junto con Christa. ¿Cómo cree que lo verá la gente?

—No es bueno para ninguno de los dos bandos, pero el bando que asume la responsabilidad queda en mejor posición… eso es lo que quiere decir.

—¿Cree que exagero? Si echa a Christa, o utiliza esto como excusa para perjudicar a quienes la rodean, la reputación de Su Majestad sufrirá inevitablemente. ¿No tomó ya por esposa a una mujer casada de otro país?

Los monarcas se preocupaban por su reputación.

Heinley soltó una risita, luego enderezó las piernas que tenía cruzadas.

Sin embargo, en sus ojos no había ni rastro de miedo ni de ira.

En cambio, miró al Viejo Duque con el mentón en alto.

—No parece entender, Viejo Duque. Mi reputación ya es una basura en ese sentido. No puede caer mucho más.

—¡!

—No importa lo que haga, todo lo que oigo es que soy basura esto o basura aquello. Así que la pregunta aquí es. ¿Qué cree que dirá la gente cuando empiece a derribar a la Familia Zemensia, a la Familia Ketron y a otras familias relacionadas? ¿No tiene curiosidad?

Los ojos de Heinley se curvaron ligeramente.

—Yo sí tengo mucha curiosidad.

El viejo Duque rechinó los dientes.

—¿Me está amenazando?

Heinley respondió, con una sonrisa que se reflejaba hasta en los ojos.

—Piense lo que quiera.

Traducido por: Valiz

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