La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 262
Christa estaba en una situación difícil debido a un rumor que circulaba en la alta sociedad.
Originalmente, Christa solía tener una excelente reputación en la alta sociedad. Era amable y cuidadosa con sus palabras, además de modesta, a pesar de ser la Reina. Después de que su esposo trajera a otras mujeres, la simpatía por ella aumentó, y los nobles la admiraban por mantenerse firme.
Después de la muerte de su esposo, las opiniones se dividieron en dos. Una mitad sentía lástima porque había perdido su puesto como Reina a una edad tan joven, y la otra mitad la criticaba por quedarse en el palacio imperial.
Sin embargo, incluso quienes la criticaban coincidían en que su situación era lamentable.
Desde que se convirtió en Reina, había estado preocupada por no tener hijos, preocupada por las concubinas de su esposo, preocupada por la reputación del Príncipe Heinley, y de repente se vio obligada a dejar su puesto como Reina.
Pero después de la recepción de la boda, comenzó a circular un extraño rumor que minó su reputación.
—Christa y Su Majestad Heinley están teniendo una aventura.
Los nobles solían ser tolerantes con la existencia de concubinas, pero tenían sus propios estándares.
¿Ella estaba teniendo una aventura con el hermano de su esposo? Esto horrorizaba a la nobleza.
Como el asunto parecía volverse serio, una dama de compañía de Christa habló con torpeza.
—Reina, creo que por ahora es mejor ir a Compshire y observar la situación. Por supuesto que es un rumor falso, pero en un momento como este, no está de más ser cautelosa.
¿Ir a Compshire? El rostro de Christa se endureció rápidamente ante la sugerencia de su dama de compañía.
No quería hacerlo. Tendría una vida cómoda en Compshire, pero sería tratada de forma completamente distinta, como si su momento ya hubiera pasado.
Incluso su círculo cercano sería desplazado, considerado ‘la generación pasada’. Incluyendo a familiares y amigos.
Ir a Compshire era entregar todo el poder a Navier, convirtiendo a Christa en un rastro del pasado.
En otras palabras, Navier estaría al frente mientras ella se quedaría atrás esperando que su rastro desapareciera.
—¿No es solo un rumor? Además, también afecta a Su Majestad Heinley, ¿Por qué soy yo la única que debe evitarlo?
—Es cierto… pero el Emperador siempre ha tenido una mala imagen…
—En cambio, nadie tenía esa imagen de la Reina, así que es aún más sorprendente.
Christa se sintió triste. Navier, divorciada, consiguió un nuevo esposo apuesto, ¿Cómo podía ella, que aún estaba de luto, ser tratada así?
Además, no era mucho mayor que Navier.
A edades similares, era muy doloroso que una tuviera una nueva esperanza, mientras la otra se convirtiera en el triste pasado.
La expresión triste de Christa hizo que sus damas de compañía casi lloraran junto a ella.
Christa miró fijamente el cuadro en la pared a lo lejos.
Después de un largo rato. Christa finalmente llegó a una conclusión.
Había tomado una decisión firme.
—Ir ahora a Compshire sería aceptar el final de mi vida. Me quedaré allí esperando mi muerte sin ningún propósito.
—¡Reina! No, absolutamente no…
—Mientras ese rumor circule, nada cambiará si voy a Compshire. El rumor me seguirá. Si me voy como si estuviera huyendo, el rumor podría fortalecerse.
Hablando con voz tranquila, Christa apretó su falda y bajó la mirada.
Lo que planeaba hacer ahora sería muy arriesgado.
Pero no quería perderlo todo sin hacer nada. Al menos quería luchar.
Bajo sus párpados entrecerrados, sus ojos brillaban intensamente.
—Ya que se ha llegado a esto, debo aprovechar el rumor.
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Por la noche, en lugar de ir al dormitorio matrimonial, puse todos los papeles sobre el escritorio de mi habitación y me puse a trabajar.
Me costaba concentrarme porque mi mente seguía yendo al dormitorio matrimonial, pero en ese momento encontraba a Heinley tan frustrante que no quería verle la cara.
Aunque mis pensamientos estaban divididos, traté de concentrarme lo más posible en mi trabajo.
Afortunadamente, poco a poco recuperé la concentración.
Pero de repente, escuché un golpe en la puerta del dormitorio matrimonial.
Los únicos que tenían permitido entrar en ese dormitorio eran Heinley y yo, así que definitivamente era Heinley.
En lugar de responder, deliberadamente volteé el papel mientras mojaba la pluma en el tintero.
Aun así, siguió golpeando la puerta.
—Toc-toc, toc-toc-toc, toc-toc-toc-toc, toc-toc-toc-toc-toc…
Lejos de detenerse, empezó a golpear rítmicamente.
¿Quiere ver quién gana? Yo no abriré la puerta. Que haga lo que quiera.
Resoplé y tomé la pluma de nuevo.
Pero era difícil ignorar ese ruido mientras trabajaba.
Finalmente, tomé los papeles y salí sigilosamente de mi habitación, trasladándome a la habitación de invitados al otro lado del pasillo.
Las habitaciones de invitados rara vez se usaban, pero se mantenían limpias y con escritorios disponibles.
Coloqué los papeles sobre el escritorio y me senté en la silla.
Sin embargo, como había una gran distancia entre el escritorio y la puerta, también me resultaba difícil concentrarme porque me ponía nerviosa con la espalda hacia la puerta.
No tuve más remedio que acercarme a la puerta.
Cuando puse un cojín junto a la puerta y me senté sobre él, finalmente me sentí un poco más tranquila.
Después de colocar los papeles en mi regazo y abrir la puerta con cuidado, me sentí aún más en paz.
Bien, así puedo ver si Heinley sale de su habitación.
—…
Pero por más que esperé, Heinley no salió.
¿Podría ser que… aún esté golpeando la puerta?
Desde aquí no podía escuchar nada, así que no tenía forma de saberlo.
Mientras revisaba los papeles, sentí una preocupación extraña.
¿Y si golpea la puerta tanto tiempo que se fractura la mano? ¿O se rasga la piel?
En ese momento recogí todos mis papeles y abrí la puerta para regresar a mi habitación.
—¡!
Mi corazón dio un vuelco al ver a Heinley de pie frente a la puerta.
¿Cuándo salió? ¿Acaso no estuve atenta todo el tiempo?
Al mirarlo desconcertada, Heinley murmuró con una expresión afligida:
—¿Me detestas tanto, Mi Reina? ¿Tanto como para correr hasta aquí?
—No escapé, tenía mucho trabajo por hacer…
Mientras trataba de explicar por qué estaba allí, algo surgió dentro de mí.
¿Por qué no entré al dormitorio matrimonial?
Si me quejaba,Dijiste que era pesada, parecería una niña obsesionada con cosas triviales.
Al final, dudé antes de inventar una excusa con otra intención,
—Te lastimaste al caer del caballo. Supuse que en ese estado te resultaría incómodo que me acostara a tu lado.
—Mi Reina. Sabes que no me pasó nada, lo haces a propósito, ¿Verdad? ¿Me estás provocando?
—Piensa primero quién empezó a provocar.
Dije con frialdad, me di la vuelta y me dirigí a mi habitación. Heinley me siguió e insistió.
—Lo siento por mi mala actuación. Solo quería llamar la atención de Mi Reina, aunque fuera así.
Realmente… quería golpear y besar esa boca. ¿Por qué hablaba tan lindo?
Cuando miré su boca, Heinley vaciló y rápidamente añadió:
—Por supuesto, eso no significa que no haya hecho nada malo.
—Obviamente.
—¿Estás muy enojada, Mi Reina?
—No tanto. Además, no fue tu mala actuación lo que me ofendió.
—¿De verdad?
—Piénsalo bien. Aunque no sé si tu conciencia será tan pesada como yo.
—¡!
Traducido por: Valiz
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