La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 229
Capítulo 229 - Ni siquiera lo pienses... (2)
Christa se sorprendió un poco por el comportamiento inesperado de Rashta.
Aquí estaba una mujer con un encanto endiablado que había ascendido al puesto de Emperatriz después de haber sido la concubina del Emperador Sovieshu.
Incluso en el Reino Occidental, se hablaba mucho de Rashta por esta razón. Todos pensaban que era una mujer fatal con un encanto peligroso.
Pero a los ojos de Christa, parecía una chica ingenua del campo.
Además, fue impactante ver a la Emperatriz del Imperio del Este hacer confesiones sobre su mala integración en la alta sociedad y su falta de experiencia en etiqueta.
—Durante mi estadía aquí, me gustaría ser amiga de Christa.
Ante la petición de Rashta con una mirada angelical, Christa asintió de forma instintiva.
De hecho, cuando le informaron de la invitación de Rashta, Christa supuso que planeaba usarla para confrontar a Navier. Naturalmente, a Christa le pareció extraño que hablara tanto de sí misma. Pensó que Rashta iría al grano ahora.
Sin embargo, no solo Rashta no mencionó nada sobre Navier, sino que se comportó como una dama que hacía su debut en la alta sociedad.
A Christa le resultó agradable escucharla hablar de varios temas porque parecía que realmente no estaba familiarizada con la alta sociedad.
Una vez que Christa bajó la guardia, Rashta cambió al tema que quería tratar.
—Um, espero que no se ofenda por lo que Rashta está a punto de decir. Rashta no sabe mucho sobre la nobleza, por eso pregunta.
—¿?
—Aunque Navier fue Emperatriz, se volvió a casar con Su Majestad Heinley del Reino Occidental.
—…
—¿No puede Christa volver a casarse?
Christa miró a Rashta con el rostro rígido.
Mientras que las damas de compañía le preguntaban por preocupación, le desconcertó que Rashta, a quien acababa de conocer, sacara el tema del segundo matrimonio.
—El único caso de matrimonio por conveniencia que Rashta conoce es el de Navier... tal vez, como fue un matrimonio por conveniencia, Navier no tenía sentimientos por Su Majestad. Por eso se volvió a casar de inmediato con Su Majestad Heinley.
A pesar de darse cuenta de que a Christa no le agradaba hablar del tema, Rashta continuó,
—Si este es un patrón común en los matrimonios de la nobleza, entonces la señorita Christa también tuvo un matrimonio por conveniencia...
Finalmente, Christa la interrumpió con firmeza.
—No quiero hablar de eso.
—Oh, lo siento.
Rashta se disculpó apresuradamente con una expresión de sorpresa. Sin embargo, se rió por dentro ante la firme respuesta de Christa.
Debe estar enamorada.
De lo contrario, no se habría puesto tan seria.
—Bebamos un poco más.
Fingiendo no darse cuenta, Rashta ofreció a Christa más bebida mezclada con alcohol.
La bebida estaba haciendo efecto y, con el tiempo, Christa se fue relajando cada vez más.
Cuando Christa parecía borracha, Rashta preguntó,
—No es como si se fuera a casar de nuevo por una aventura como lo hizo Navier. Perdió a su esposo, pero la señorita Christa no puede volver a casarse. Es injusto, ¿Verdad?
Si Christa se negaba de nuevo a hablar del tema, la haría beber más.
Pero Christa sonrió con amargura, y Rashta se regocijó.¡Ya casi!
Después de unos murmullos, finalmente Christa abrió un poco su corazón.
—Aunque podría casarme con cualquier hombre del mundo, no puedo casarme con el único hombre que deseo.
—¿Por qué?
—...él no siente lo mismo por mí.
Sonriendo con impotencia, lágrimas se acumularon en los ojos de Christa.
Rashta sonrió con alegría y le ofreció un pañuelo.
Originalmente, Rashta pretendía hacerle sentir que había sido apartada del poder para poder aprovecharse de ella de alguna manera. Sin embargo, descubrió una información más interesante de lo que esperaba.
Así que le gusta Heinley.
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Un día antes de la boda…
Heinley y yo fuimos al salón ceremonial para ensayar primero la ceremonia de boda.
Heinley planeaba proclamarse Emperador, así que sus asistentes más cercanos también estaban reunidos allí. Se discutía cuál sería el momento ideal para que se proclamara Emperador de Occidente.
Debía hacerlo en el momento en que recibiera más atención. Sin embargo, debido a las diversas opiniones, era difícil llegar a un acuerdo y la discusión se alargó más de lo esperado.
Finalmente, Heinley y yo nos dirigimos a una esquina del salón ceremonial para tomar un breve descanso.
Aproveché la oportunidad para preguntarle algo que me molestaba desde ayer.
—¿De qué hablaste anoche con Su Majestad Sovieshu?
Heinley se detuvo justo cuando intentaba entrelazar su mano con la mía. Como nuestras manos se tocaron, sentí de inmediato cómo Heinley se estremecía.
Lo miré con dulzura, tomando su mano primero.
¿Sovieshu lo atormentó? ¿De qué hablaron?
Entonces Heinley suspiró y refunfuñó.
—Es injusto.
—¿?
—Es cruel.
¿Qué?
—Al tomar mi mano y preguntarme con esa mirada, no me deja otra opción que responder.
Mientras me reía, Heinley respondió a regañadientes.
—Solo elegí las palabras adecuadas para hacer que Su Majestad Sovieshu perdiera la calma.
Ante sus palabras dejé de reír.
¿Heinley? ¿Hablas en serio?
Me sorprendí. ¿Heinley también se comporta así?
Pero pronto, los eventos del banquete especial de Año Nuevo pasaron por mi mente.
Heinley... había imitado abiertamente la forma de hablar de Rashta frente a Sovieshu para enfurecerlo.
Pensándolo bien, era cierto. Era así.
Lo había olvidado porque, desde que nos habíamos acercado, había sido muy amable, pero antes de eso, yo pensaba que Heinley tenía una personalidad similar a la de Rashta.
Era bueno molestando a la gente mientras sonreía...
Fruncí el ceño al pensarlo.
Heinley preguntó, mirándome fijamente.
—¿Está enojada con Heinley?
No pude evitar reírme por la forma en que hablaba.
Heinley volvió a imitar la forma de hablar de Rashta, mirándome con una gran sonrisa.
—No se enoje con Heinley.
—No imites esa forma de hablar.
Aunque siendo Heinley, sonaba adorable. Era la forma de hablar que más odiaba.
Heinley sonrió y susurró, apoyando su cabeza suavemente en mi hombro.
—Esposa, realmente me gusta.
Se veía tan tierno, que froté mi cabeza contra la suya. Sin embargo, noté que sus asistentes más cercanos nos miraban boquiabiertos, y rápidamente puse una expresión seria.
Por supuesto, también levanté la cabeza de nuevo. Sin embargo, McKenna ya estaba riéndose por lo bajo.
Miré a Heinley con una expresión severa y dije lo que pensaba que debía decir,
—Heinley. No tienes que llevarte bien con Su Majestad Sovieshu, pero tampoco necesitas pelear con el Emperador de un país con poder nacional similar.
—¡!
—Es mejor no causar problemas innecesarios.
El ambiente era bueno, pero cambió de repente. La expresión de Heinley se volvió rígida.
Me dio pena verlo así, pero tenía que decirlo.
—Eres mi esposo, pero al mismo tiempo debes cuidar del Reino Occidental.
Heinley no respondió.
¿Piensa seguir causando problemas?
—Heinley.
Solo cuando llamé su nombre, Heinley levantó la vista.
Pero lo que dijo en voz baja no fue una respuesta a mis palabras.
—Tengo algo que confesarle.
Estaba intentando desviar el tema de la conversación.
Fruncí el ceño e intenté decírselo de nuevo, pero…
—No tengo experiencia.
Lo que Heinley dijo me dejó sin palabras.
¿Qué... acaba de decir?
Mientras me quedaba en shock, Heinley susurró en mi oído.
—Así que usted debe guiarme en la noche de bodas.
Mi mente se quedó en blanco, aunque sabía que había cambiado el tema a propósito.
No lo había mencionado, pero eso rondaba mi mente desde hacía tiempo.
Pero ¿Qué quiso decir?
Quería que yo lo guiara. ¿Estaba pidiéndome que tomara la iniciativa?
El calor subió a mi rostro, así que bajé la mirada.
Si tan solo fingiera no darse cuenta. Sin embargo, Heinley inclinó su cabeza hasta que nuestras frentes se tocaron, me miró a los ojos y se burló de mí.
Traducido por: Valiz
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