La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 167
Capítulo 167 - El choque de Sovieshu (2)
La noticia sobre la Familia Imperial se propagó por todo el país como un incendio forestal. La gente estaba asombrada por este escándalo nacional, y pronto se volvió tendencia hablar sobre:
—¿Qué harías tú si fueras parte de la Familia Imperial?
Naturalmente, todas las revistas cubrieron la historia con entusiasmo. Sin embargo, la mayoría contenía errores o falsedades. La revista más creíble con diferencia eraLorudin, una publicación oficial con acceso exclusivo al palacio. CuandoLorudinreportó la noticia del divorcio de la Emperatriz y su nuevo matrimonio, todos quedaron impactados. La historia era tan escandalosa que nadie la creyó hasta que la publicaron ellos.
—¡Rematrimonio de una Emperatriz depuesta! —clamaba el titular.
Aunque el rematrimonio no estaba prohibido, ninguna Emperatriz divorciada en la historia lo había hecho jamás. Independientemente de quién fuera la exemperatriz, el Emperador seguía teniendo una posición visible, y no había razón para complicar aún más la política. Aunque podía tener amantes jóvenes, jamás se volvía a casar. Los círculos sociales eran un mundo pequeño, y muchos ojos seguían la vida de la exemperatriz tras el divorcio. Haber ocupado el puesto más alto para una mujer en el imperio y luego reaparecer en los rangos inferiores también era un punto doloroso para el orgullo de una Emperatriz depuesta.
Pero no para la Emperatriz Navier. No la Emperatriz famosa por su temple frío e inteligencia aguda. No solo se volvió a casar, ¡Sino que lo hizo con el Rey del Oeste! Todos quedaron atónitos ante este movimiento sin precedentes.
—Bien por ella. En vez de vivir en este país como una Emperatriz depuesta, mejor que se vaya al Reino Occidental y se convierta en Reina.
—Sí, allá podrá vivir libremente, pero los ojos de la gente la seguirán el resto de su vida. ¿Crees que es tan fácil?
—Si el Emperador vive con su concubina, ¿Por qué no puede la Emperatriz volver a casarse?
—Pero es una cuestión de cortesía. ¿Cómo vas a casarte de nuevo en cuestión de segundos?
—Muy bien. Entonces, ¿En qué se convierte? Los otros países nos mirarán por debajo del hombro.
—Si la Emperatriz del Gran Imperio del Este se convierte en Reina del Reino Occidental, eso es una traición a nuestro país.
Una vez pasado el asombro, las opiniones del pueblo comenzaron a dividirse. Algunos estaban a favor del rematrimonio de Navier, y otros declaraban que estaba loca. Algunos simpatizaban con ella, pero decían que no era bueno para el país. Considerando el poder que ostentaba la exemperatriz, algunos incluso sugerían impedir el rematrimonio, proponiendo retener su carruaje para que no pudiera marcharse.
Cerca del mediodía del día siguiente, Navier mostró una sonrisa amarga al escuchar las reacciones.
—Es una historia que puede tener muchas opiniones.
Mi rostro estaba sereno. Ya estaba preparada para esto.
—Para ellos, solo soy una Emperatriz.
No era algo que pudiera controlar. Para el pueblo, yo era parte de la nación y de su identidad. Serían más indulgentes si solo fuera una amiga o familiar que encontró una nueva vida tras un divorcio, pero ver a su Emperatriz marcharse a otro país era humillante para ellos.
El Marqués Farang me miró a los ojos y sonrió con entusiasmo.
—No, pero es muy meticulosa. ¿Cómo pudo usarme como mensajero sin decirme nada?
—Lo siento.
—No hay nada de qué disculparse.
El Marqués Farang levantó su dedo meñique.
—Por favor, recuerde que el Marqués Farang hizo una gran contribución a su rematrimonio.
Sonreí ante su buen humor. El administrador de la finca, que llevaba media hora garabateando una lista, dejó la pluma y se enderezó. Era el encargado de las finanzas de la familia Troby, y estaba compilando una lista de mis propiedades personales.
—¿Está lista?
El administrador se frotó el cuello y soltó una pequeña risa.
—Está lista. No se preocupe, mi señora. Me encargaré de todo, hasta del último cepillo de cabello.
—Gracias.
El Marqués Farang dirigió su mirada hacia mí.
—¿Va a llevarse todo lo suyo del palacio de la Emperatriz?
También parecía preguntar si eso incluía dinero y joyas, y asentí con la cabeza.
—Eso creo.
Puede que fuera una acción mezquina, sin embargo… sabía exactamente quién ocuparía ese palacio después de mí, y no quería dejar nada mío allí. Después de todo, una vez que te convertías en Emperatriz, podías decorar el lugar a tu gusto y desechar cualquier objeto viejo.
No me gustaba la idea de que Rashta arrojara mis cosas, así que decidí llevármelas yo misma. Los administradores de fincas solían chasquear la lengua y decir que los nobles gastaban demasiado, pero este parecía satisfecho con mi decisión.
Mientras tarareaba y revisaba la lista de nuevo, miré hacia la puerta del arco. Allí estaba Heinley con mis padres, esforzándose por ganarse su favor. No era fácil permanecer seria por mucho tiempo en presencia de Heinley.
…qué adorable.
Anoche, Heinley les había propuesto a mis padres que se mudaran al Reino Occidental, pero ellos se negaron. No podían impedir que yo o mi hermano mayor fuéramos allá, pero eran nobles de alto rango aquí en el Imperio del Este…
Tal vez Heinley aún intentaba convencerlos. De repente, se volvió hacia mí con una sonrisa, y él y mis padres caminaron en mi dirección. El administrador comentó:
—Es incómodo estar tan cerca del Rey. —Y se levantó para subir las escaleras.
Mi madre se acercó a mí y habló de inmediato.
—Navier. ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Cuánto tiempo te quedarás aquí?
Ah, quizá era de eso de lo que hablaban los tres. Respondí rápidamente.
—Puedo marcharme en cualquier momento, incluso ahora. Ya he hecho los arreglos.
No era oficial, pero no era bueno que el Rey Heinley permaneciera aquí demasiado tiempo.
Sin embargo, inesperadamente, Heinley hizo la sugerencia contraria.
—Tengo un carruaje listo… ¿Por qué no se queda otros quince días y luego partimos?
Lo miré con preocupación, y él habló con un brillo en los ojos.
—Tendré tiempo para ganar puntos con los padres de la Reina.
Mis padres, que estaban más acostumbrados a Sovieshu, encontraron extraña la manera de hablar de Heinley, y se miraron entre sí. El Marqués Farang fue el único que pareció encontrar divertida la situación, pero mi padre le lanzó una mirada fulminante, y el Marqués de repente alzó la mano.
—Oh, acabo de recordar algo.
Corrió hacia la puerta principal y la abrió, pero se quedó congelado en seco. Lo miré, extrañada, y me acerqué. Vi que su expresión se había vuelto pétrea mientras miraba a través de la puerta abierta. Cuando dirigí mi mirada para ver qué observaba, vi una escena extraña ante mí.
Una línea de guardias rodeaba la entrada como una muralla.
Traducido por: Valiz
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