La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 133
Después de una hora aproximadamente, Rashta se quedó dormida junto a Sovieshu. Hizo que una doncella trajera un cojín, lo colocó bajo su cabeza y luego salió de la habitación en silencio. Normalmente la habría llevado a la cama, pero hoy no quería hacerlo. Sentía lástima por Rashta, separada de su bebé, pero le resultaba difícil acercarse a ella, sabiendo que le había mentido.
Abrió la puerta al pasillo, pero en lugar de regresar a su dormitorio, miró a su alrededor.
—¿?
¿Fue una ilusión? Un aroma familiar parecía flotar en el aire. Era el perfume del baño de rosas que tanto disfrutaba la Emperatriz. Tras un momento de reflexión, Sovieshu llamó a la Vizcondesa Verdi y a las doncellas.
—¿Vino la emperatriz?
—No la hemos visto, Su Majestad.
Sovieshu negó con la cabeza y se marchó pensando que la Emperatriz no había estado allí. Mientras avanzaba por el oscuro pasillo, recordó lo que el Marqués Karl le había dicho ese mismo día.
—¿Por qué no le cuenta su plan a la Emperatriz con anticipación? Aunque piense devolverle su puesto después, ella se sorprenderá y se sentirá herida por sus acciones.
—Si pudiera, lo haría.
Sovieshu chasqueó la lengua. Conocía bien el fuerte orgullo de Navier, así como su falta de afecto por el bebé de Rashta. Navier no podría aceptar que Sovieshu la dejara para proteger a un bebé que no le agradaba.
༻✦༺ ༻✧༺ ༻✦༺
La vista se me nublaba y un extraño zumbido resonaba en mis oídos. Me concentré en mover los pies. Izquierdo, derecho, izquierdo, derecho, en orden, aunque mis piernas apenas podían sostenerme. Tuve que detenerme varias veces y apoyarme contra la pared antes de lograr llegar a mi habitación. Me senté junto a la ventana y recordé lo que había escuchado.
Sovieshu… Sovieshu había prometido hacer a Rashta Emperatriz.
Después de divorciarse de mí, haría a Rashta Emperatriz…
Su voz amistosa.
La voz emocionada de Rashta.
¡Voz, voz, voz!
El pecho me dolía tanto que respirar se volvió un tormento. Me recosté hacia atrás, con la mano sobre el corazón.
Jamás había considerado que Sovieshu intentara divorciarse de mí. Era cierto que no nos habíamos casado por amor y que últimamente discutíamos por culpa de Rashta, pero ¿Acaso no existía algo que pudiera llamarse amistad entre nosotros?
¿Qué pasó con aquellos momentos en los que uníamos nuestras cabezas para fortalecer el imperio? Éramos una pareja, ¿Entonces adónde se fue ese hombre? ¿El desprecio de mi hermano hacia Rashta y su bebé era tan intimidante para Sovieshu? ¿Qué sería de mí si nos divorciábamos?
Las palabras del Gran Duque Kapmen acudieron a mi mente. Si me divorciaba de Sovieshu, ya no sería Emperatriz. En aquel momento me parecieron ridículas. Ahora Sovieshu realmente quería divorciarse de mí…
Apreté los puños y escondí la frente en mi brazo. Tras pasar así un rato, logré levantarme y dirigirme al estudio. Tomé un libro sobre la historia breve del Imperio del Este y lo llevé a mi habitación para examinarlo a fondo.
Una concubina plebeya… Emperatriz…
༻✦༺ ༻✧༺ ༻✦༺
Después de estudiar el libro de principio a fin, lo dejé con desánimo. No existía ningún caso en que un Emperador tomara a una concubina plebeya como su primer matrimonio. Sin embargo, había ocasiones en las que una plebeya se convertía en Emperatriz tras la muerte o destitución de la anterior. Era raro, pero había precedentes.
¿Qué será de mí ahora?
Cerré el libro, lo coloqué sobre la mesa y respiré hondo. No sabía cuánto tiempo permanecí así, y cuando abrí los ojos de nuevo, el amanecer rojo brillaba débilmente a través de las cortinas. Mis ojos contemplaban el paisaje, pero todo me parecía desesperanzador.
Por más que viviera con empeño, por más que me esforzara, al final el amor era lo único que valía. Las románticas palabras de los juglares resultaban ciertas, y el motor central del mundo era el amor. Por la pasión entre Sovieshu y Rashta, todo lo que yo tenía me fue arrebatado. Nuestras familias importantes, el tiempo compartido, el largo trabajo y la educación, incluso los votos que nos habíamos intercambiado, fueron consumidos por un amor mayor.
—Dios mío, Su Majestad…
La Condesa Eliza, que había entrado con otra doncella para prepararme el baño, exclamó alarmada al ver mi pálido rostro. Ordenó a la doncella llenar la bañera y luego se acercó a mí apresuradamente.
—¿Ocurrió algo, Su Majestad?
La miré con los párpados pesados. Parecía una silueta blanca tras haber mirado el sol demasiado tiempo.
—Dios santo.
Sabía que estaba en mal estado. La Condesa Eliza miró alrededor y se confundió aún más al ver el libro de historia en mi escritorio. Era extraño que alguien se deprimiera tras leer historia.
—¿Por casualidad… tiene que ver con Lord Koshar?
La Condesa Eliza me observó con preocupación, y le respondí con voz apagada.
—Sí.
Me levanté del asiento, notando la expresión desconcertada de la Condesa Eliza. Comprendí que no era momento de estar así, y que no podía permitirme la tristeza si pronto iba a ser destituida. Aunque Sovieshu estuviera considerando divorciarse de mí, no sería hoy.
Y si de verdad lo hacía, no tenía otra opción. Ninguna Emperatriz podía oponerse al deseo del Emperador, sin importar si provenía de la familia más noble, si era una figura temible, o si había dado a luz a un gran heredero. Lo mejor que podía hacer era retrasar el juicio. Lo más importante, debía idear una forma de sobrevivir después.
—Hoy… por favor, denme un vestido rosa.
Me di un baño rápido y pedí a la Condesa Eliza que me hiciera lucir lo más brillante posible. Ocultó mis ojos hundidos con maquillaje y me vistió con un hermoso vestido rosa para disimular la atmósfera sombría. Sovieshu no sabía que había escuchado su conversación, pero seguramente pensaba en mí. Probablemente le susurró promesas a Rashta durante toda la noche. No quería mostrarle que me sentía derrotada.
Mientras tanto, la Condesa Eliza me ayudó a elegir mis joyas, y luego me informó que enviaría mi carta a Evely antes de las once de la mañana. Tras escucharla, decidí que era mejor ver a Evely en persona. Además, al escribir esa carta mi corazón estaba en otra parte, así que no reflejaba mis verdaderos sentimientos. Pensé que sería mejor consolar a la niña yo misma.
—No envíe la carta. Iré a verla personalmente.
Después, me dirigí a la sala de audiencias con toda la calma posible. Sin embargo, apenas me acerqué, mi corazón volvió a latir con fuerza. Las impactantes noticias que había escuchado el día anterior regresaron con fuerza a mi mente: Sovieshu prometiéndole su amor a Rashta, planeando desecharme.
Sovieshu estaba decidido a divorciarse de mí. Me preguntaba cómo me vería y cómo me trataría.
—Los colores vivos le sientan bien.
Inesperadamente, se comportó como de costumbre. Gracias a eso, pude recuperar mi compostura habitual. Estar en la misma habitación que él aún me inquietaba, pero al menos podía proyectar calma ante él.
Sonreí y le agradecí el cumplido, luego ignoré la mano que me tendía y caminé hasta mi asiento.
—¿No vió mi mano?
—Fingí no verla. Por favor, ignóreme.
—¿...es por su hermano?
—Quiero tomar aire.
—¿Damos un paseo?
—Voy a Wirwol a ver a Evely.
—¿Wirwol? ¿Cuándo? Será difícil planificarlo con tan poco tiempo.
—No se preocupe. Pienso ir sola.
Traducido por: Valiz
◈❖◈
Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]
Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]
Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]
Comentarios