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La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 124


Fui al gran patio dentro de la puerta del palacio para despedir a Sovieshu en su viaje de dos días. Rashta también estaba presente, vestida sencillamente con un vestido blanco. Como de costumbre, mantuve la mirada apartada de ella, pero por el rabillo del ojo pude notar que me estaba mirando. Me molestaba.

Nuestros ojos se encontraron inesperadamente, y vi que me lanzaba una mirada fulminante. Esto era raro en Rashta, quien normalmente mantenía una expresión serena. Cuando la miré de vuelta, se sonrojó de inmediato y bajó la cabeza…

Eso sí que fue sorprendente.

¿Pasó algo?

Volví la cabeza hacia Sovieshu y vi que estaba mirando a Rashta con una expresión preocupada.

¿Hay algún problema entre ellos?

Observé con curiosidad, pero luego aparté la vista y mantuve el rostro lo más neutral posible. No fue sino hasta que Sovieshu subió al carruaje que comprendí por qué Rashta me había estado mirando de esa forma.

—Rashta está celosa de Su Majestad la Emperatriz.

Rashta se me acercó en silencio, inclinándose levemente mientras murmuraba con una voz débil.

—Rashta ama al Emperador, pero debe reprimir sus sentimientos. Mientras tanto, la Emperatriz ni siquiera ama a Su Majestad…

—¿El Emperador le dijo que no podía ir con él?

—¡¿?!

Los ojos de Rashta se abrieron con sorpresa. Si en cambio hubiera respondido:

—Tiene el descaro de decir eso. —No habría sido apropiado para una Emperatriz.

En lugar de entablar conversación, extendí los dedos y los presioné ligeramente cerca de la ceja de Rashta.

—¿Su Majestad…?

Me miró con los ojos muy abiertos. Sus suaves ojos se hundieron aún más, pareciéndose a los de un conejo.

—Relaja un poco la mirada, así.

Retiré mi mano y ella parpadeó confundida por un momento. Al principio no comprendía lo que le estaba diciendo, pero cuando se dio cuenta, se puso roja.

No quería pasar un segundo más conversando con ella, así que me di la vuelta y regresé a mi habitación. Aún faltaba tiempo para mis deberes de audiencia, así que pensé en quitarme los zapatos y relajarme un poco. Sin embargo, al acomodarme en el sillón, las palabras de Sovieshu regresaron a mí.

Deje de investigar a Rashta.

No lo dijo directamente, pero hablaba sobre mí. O sobre mi hermano.

—Haaa…

Se había llegado a esto, lamentablemente, pero no podía continuar así. Pedí al señor Artina y a la Condesa condesa Eliza que no continuaran con su investigación porque Sovieshu se había enterado.

—¿Pero no sería mejor seguir investigando?

—Tendré más cuidado.

La Condesa Eliza y el señor Artina querían llegar al final del asunto, pero me negué rotundamente. Tras pensarlo un momento más, llamé al Marqués Farang con el pretexto de pedirle consejo.

—Lo mejor será que deje de investigar al Vizconde Roteschu por un tiempo.

—Eh… ¿Cómo lo supo?

—Su Majestad me lo dijo.

—¿Y cómo se enteró?

El Marqués Farang se frotó la frente, completamente desconcertado. Esta reacción fue diferente a la de cuando lo descubrí envenenando a Rashta. Tal vez esta vez estaba seguro de que no lo descubrirían.

—No lo sé. Pero trate de mantener el perfil bajo por un tiempo.

—¿Está Su Majestad… molesto?

—…cualquier cosa que tenga que ver con ella lo enfurece.

El Marqués Farang levantó las cejas y luego las bajó con un suspiro.

—Ya veo.

Sin embargo, no dio una respuesta definitiva.

—Marqués Farang.

Lo llamé con un tono más autoritario, y él soltó un sonido de vacilación mientras se cubría la boca con una mano.

—Bueno… sería mejor que pudiéramos quedarnos en silencio.

—¿Hay una razón para no hacerlo?

—Koshar salió a beber ayer. Escuchó algo que no fue muy bueno.

¿No fue bueno? Tenía curiosidad por saber a qué se refería, pero el Marqués Farang no quiso dar más detalles.

—Se trata de mí.

Podía imaginarlo, y el Marqués forzó una sonrisa tensa.

—Bueno… la gente se lanza rápido al chisme…

—Debo ser el tema de esos chismes.

—…

El Marqués Farang parecía a punto de llorar, y yo cerré la boca para animarlo a seguir hablando.

—Como sabe, Koshar es un poco… ya sabe. En cuanto oyó algo malo sobre usted, se enfadó un poco y…

—¿Le hizo daño a alguien?

—Por suerte yo estaba allí para resolver la situación, tanto durante la pelea como con la persona que resultó herida.

El Marqués Farang intentó añadir algunas palabras en defensa de mi hermano.

—No se detendrá. Ha pasado varias veces últimamente. Ya estoy hasta aquí intentando contener su temperamento.

—¿Entonces todo está bien?

—Ocurrió ayer, ni siquiera han pasado veinticuatro horas.

El Marqués Farang suspiró.

—Koshar sigue furioso.

—¿No cree que se calmará?

—Bueno, al menos hasta antes de que me fuera.

—¿Antes de que se fuera?

—Estuve intentando calmar la situación, hasta que usted me llamó.

También me sentí intranquila tras escuchar las palabras del Marqués Farang. Koshar debía estar realmente furioso si incluso el Marqués tuvo problemas para calmarlo. ¿Mi hermano mayor me escucharía si le decía que se quedara quieto? ¿O se enfadaría más, acusándome de preocuparme por los sentimientos de Sovieshu?

—No se preocupe demasiado, Su Majestad. Me encargaré.

—Gracias.

—Entonces me retiro.

El Marqués Farang miró su reloj, se levantó de su silla y rápidamente tomó su abrigo.

—Me encantaría quedarme más tiempo, pero me preocupa dejar solo a Koshar. Volveré a visitarla.

Traducido por: Valiz

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