La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 122
¿Podría ese terrible hombre ser ejecutado? ¿Sería eso posible? Los ojos de Rashta temblaron. Era difícil saber si Sovieshu intentaba que ella hablara, o si realmente estaba siendo sincero. Pero si realmente hablaba en serio, ¿Por qué no lo hizo cuando el Vizconde Roteschu apareció por primera vez?
Debe ser una mentira.
—Rashta.
Sovieshu pronunció su nombre cuidadosamente una vez más.
—Si alguien te está amenazando por algo que estás ocultando, por favor, dímelo. Una vez que empieces a ser arrastrada por amenazas, no hay fin.
Rashta se estremeció. ¿Y si le decía la verdad? Él ya sabía que ella había sido esclava y la aceptaba a pesar de su pasado. Tal vez si le decía que tuvo un hijo con otro hombre en el pasado...
No.
Rashta aplastó ese pensamiento. Recordó a Alan, el hombre que pensó que era amable y gentil. Alan, un hombre que parecía dispuesto a renunciar a todo por su amor. Alan, quien la abandonó en el último momento.
Sovieshu podría ser diferente, pero no quería arriesgarlo todo con solo esa suposición.
—Rashta no tiene nada que ocultar, Su Majestad.
—¿Es eso cierto?
—Por supuesto.
Rashta soltó una risita. Sin embargo, la expresión de Sovieshu seguía firme.
—¿Su Majestad...?
Ella lo miró con inquietud. ¿Sabía que estaba mintiendo? Él apartó un mechón de su cabello con los dedos, pero seguía viéndola preocupado.
—Su Majestad, Rashta está absolutamente bien. No tiene nada de qué sentirse culpable.
No fue hasta que Rashta se repitió que Sovieshu finalmente asintió.
¿Pero quién está investigando al Vizconde Roteschu?
¿La etmperatriz, o tal vez otro noble? Rashta apretó los puños.
Quiénquiera que fuera el enemigo, no encontraría su secreto. Cuando quedó embarazada en la finca Rimwell, el Vizconde Roteschu, avergonzado y apenado, la encerró para evitar que los forasteros se enteraran de su situación. Aunque le causó dolor y angustia en ese momento, significó que solo unos pocos conocían sus secretos. Solo tenía que vigilar cuidadosamente al Vizconde Roteschu, Alan y Rivetti.
—Su Majestad, por favor, no le eche la culpa al Vizconde Roteschu sin razón.
Rashta juntó las manos y miró a Sovieshu con los ojos bien abiertos.
—Si lo odian sin motivo alguno por Rashta, Rashta no podrá soportar la culpa.
—Está bien. No hay necesidad de preocuparse.
Con una sonrisa aliviada, Sovieshu le dio una palmada en el hombro y se dio la vuelta.
—Espere, Su Majestad.
Mientras lo observaba irse, se levantó y se acercó directamente a él. Sovieshu se volvió hacia ella, y Rashta abrió los ojos nuevamente.
—Su Majestad, ¿Puede poner a Rashta en la cama?
Aunque recibió las garantías de Sovieshu, seguía ansiosa por saber que alguien intentaba desenterrar su pasado. Quería que Sovieshu la consolara.
—Lo siento, Rashta.
Él echó un vistazo a su reloj y respondió de inmediato.
—Me temo que no puedo. Tengo trabajo que hacer.
—Ah...
—¿Qué te parece esto?
Habló con voz tranquilizadora, luego la condujo de nuevo al sillón y le colocó una manta suave sobre las rodillas.
—Relájate aquí.
༻✦༺ ༻✧༺ ༻✦༺
Después de que Sovieshu dejó la habitación de Rashta, se dirigió directamente a su oficina. Su secretario principal, el Marqués Karl, lo esperaba dentro. Sovieshu se acomodó en su escritorio antes de pasar directamente a los negocios.
—¿Cómo va la investigación?
El Marqués Karl deslizó una hoja de papel hacia él.
—Hice la investigación como me dijo. Pero no hay nada que valga la pena mencionar aún.
—Ya veo.
Sovieshu frunció el ceño y golpeó los dedos contra la madera.
—Debe haber algo...
Los amos y los esclavos fugitivos nunca tuvieron buenas relaciones, mientras que el Vizconde Roteschu visitaba con frecuencia a Rashta. Cuanto más se encontraban, más parecía plausible la afirmación del Vizconde de que “Rashta no es mi esclava”. Sin embargo, Sovieshu no estaba convencido. Y por eso, sospechando que el Vizconde Roteschu podría estar chantajeando a Rashta, Sovieshu ordenó al Marqués Karl investigar.
—¿Qué dice la señorita Rashta, Su Majestad?
—No hay tal cosa.
—¿Aunque se encargará de ello?
—Sí. Ella no quiere ser una carga para mí.
Sovieshu suspiró y sacudió la cabeza.
—No importa cuánto lo piense, sigue siendo ingenua.
—¿Y si hiciera una excusa plausible para enviar al Vizconde Roteschu lejos?
—Mis intenciones serían demasiado obvias.
—Eso es cierto.
Sovieshu hizo un clic con la lengua. Habían pasado varios meses desde que el Vizconde hizo su explosiva afirmación, pero sus comentarios no se habían olvidado por completo. Si el Vizconde Roteschu fuera expulsado sin razón, solo se consolidaría la creencia entre los nobles de que Rashta era, de hecho, una esclava fugitiva. Rashta también había solicitado con seriedad que Sovieshu no tocara al Vizconde Roteschu.
Sovieshu suspiró y agitó la mano.
—Tendremos que esperar y ver. Puedes irte.
—Bueno... Su Majestad.
Sin embargo, en lugar de dirigirse a la puerta, el Marqués Karl dudó.
—¿Qué pasa?
Sovieshu sacó un montón de papeles de un cajón, lo cerró, y luego miró al Marqués Karl. La expresión del Marqués era oscura. Sovieshu lo miró con curiosidad, y el Marqués Karl habló en voz baja.
—Mientras investigaba al Vizconde Roteschu, noté a unas personas inusuales.
—¿Personas inusuales?
—No soy el único que está investigando al Vizconde Roteschu.
—¿Es eso cierto?
La boca de Sovieshu se tensó.
—Sí.
—¿Quiénes son?
Ante la pregunta, el Marqués Karl apretó la mandíbula. Aunque él fue quien sacó el tema, parecía difícil para él responder.
—¿Quiénes son?
Solo después de que Sovieshu repitiera la pregunta, el Marqués Karl respondió pesadamente.
—Parecía que era el señor Koshar.
El rostro de Sovieshu se endureció.
—¿Ese alborotador otra vez?
—También parece haber otra investigación por parte de la Condesa Eliza, que parece haber sido ordenada por la Emperatriz.
Sovieshu hizo un clic con la lengua nuevamente, con una mirada de molestia.
—Dijo que no le interesaba Rashta en absoluto. No solo la Emperatriz está espiando a Rashta, sino que también la familia de la Emperatriz.
—¿Qué debo hacer? Aún no hay nada sobre el Vizconde Roteschu en la investigación.
Se formó una arruga entre las cejas de Sovieshu y murmuró para sí mismo.
—Esto es un problema.
Koshar era un problema una vez más.
La Emperatriz misma prestaba mucha atención a la imagen pública y personal de la familia imperial. Incluso si descubrían algo sobre Rashta, no harían nada que pusiera en peligro su reputación.
Pero su hermano Koshar era diferente. Él era el tipo de persona que repartiría volantes a todos los nobles tan pronto como obtuviera pruebas claras de que Rashta era una esclava. Y si había otros secretos, estaba seguro de que los revelaría todos también.
—Vete.
Sovieshu quería pensar solo, así que despidió al Marqués Karl de la sala. Cuando la puerta se cerró, Sovieshu se paró junto a la ventana y medio cerró los ojos.
Ser una esclava fugitiva era una gran deshonra en la sociedad, para Rashta y el futuro bebé. Al menos Rashta era una concubina y podría simplemente dejar la alta sociedad si las cosas se salían de control, pero el bebé nunca podría hacer eso.
¿Qué voy a hacer...?
Abrió los ojos nuevamente y miró por la ventana con expresión grave. Estaba preocupado por el trato que su hijo recibiría por tener una madre esclava.
Traducido por: Valiz
◈❖◈
Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas]
Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas]
Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas]
Comentarios