La Emperatriz Se Volvió A Casar - Novela Cap. 90
Capítulo 90 - La propuesta del Gran Duque (1)
Las palabras de Sovieshu de ayer seguían rondando en mi mente. El frío de la mañana me trajo escalofríos, pero no enfrió el fuego que sentía por dentro. El sonido de los pájaros me recordó a Queen y solo sirvió para hacerme sentir más deprimida.
El hijo de una concubina no puede ser Príncipe o Princesa. Y, sin embargo, Sovieshu sugirió que si no podíamos concebir un hijo juntos, tal vez yo podría adoptarlo…
No me gustaba.
Era preferible tener cualquier otro bebé que uno nacido entre Sovieshu y Rashta. Por más que lo pensara, no creía que pudiera amar al bebé. No, estaba bastante segura de que no lo haría.
—Majestad…
La voz de la Condesa Eliza interrumpió mi ensueño y retiré mi mirada de la ventana. Estaba tan perdida en mis pensamientos que ni siquiera me di cuenta de que ella estaba cerca.
—¿Qué pasa?
Intenté parecer casual, y ella me habló en voz baja.
—El Gran Duque Kapmen está aquí.
—¿Está?
—Sí.
Caminé hacia la sala de estar y encontré al Gran Duque Kapmen de pie, con su sombrero en una mano. Era la primera vez que lo veía desde que golpeó a Sovieshu. Eché un vistazo a su mano para ver si estaba bien, pero no parecía herido.
—Está bien. Gracias por su preocupación.
¿Se dio cuenta de mi mirada? El Gran Duque Kapmen respondió bruscamente mientras movía su mano brevemente. Fue entonces cuando me di cuenta de algo de repente.
—La poción ya ha pasado.
Miré hacia atrás sorprendida, pero cuando él respondió, su voz sonaba fría.
—Parece como si estuviera esperando que nos separáramos. ¿Quiere que me vaya?
Lo miré sorprendida, y él suspiró y se disculpó.
—...lo siento. Estoy en un estado emocional inestable. Por eso distorsioné lo que dijo. Espero que lo entienda.
—Ah. ¿Entonces la poción sigue…?
—Sí.
Cuando lo observé más de cerca, noté que su mano que sostenía el sombrero temblaba. Nuevas preocupaciones surgieron en mi mente multiplicadas por veinte.
—¿La droga normalmente dura tanto?
—Eso es lo que me preocupa.
El Gran Duque Kapmen suspiró de nuevo. Al mismo tiempo, ajustó la distancia entre sus pies y los míos. Parecía querer mantener algo de distancia de mí.
—Dijo que la creo, ¿Cierto?
—Quería hacer algo para el mercado negro cuando era estudiante de la academia… la poción normalmente no funciona así.
El Gran Duque Kapmen suspiró una vez más y jugueteó con su mano.
—¿Qué tan efectiva es normalmente?
—Es solo la sensación cuando te enamoras por primera vez. No se supone que dure tanto, y el antídoto debería haber funcionado.
—¿Alguna vez la ha usado en una persona?
—Claro que sí. Por eso se la di.
Suspiró por tercera vez.
—La droga ya tenía algunos años circulando. Si hubiera funcionado con tanta fuerza desde el principio, ya se habría propagado enormemente.
Eso era cierto. Los síntomas que mostraba el Gran Duque Kapmen no eran solo de un enamoramiento, sino de una pasión abrumadora y febril. Una droga así… tendría muchos usos.
—¿Tal vez es un efecto secundario?
Lo miré con ansiedad, pero él no respondió a mi pregunta.
—...me voy del imperio.
Esta vez.
Él estaba aquí para despedirse.
En ese momento, mis ojos comenzaron a nublarse. No estaba tan cerca del Gran Duque Kapmen como lo estaba del Príncipe Heinley, o de Queen, o de la Duquesa Tuania, pero mi corazón sufría con esas despedidas repetidas. Comencé a divagar antes de darme cuenta.
—¿Y el comercio? ¿Y las relaciones diplomáticas? Aún están en proceso. Si se va…
—El Emperador no lo quiere.
—Yo estoy a cargo de esto.
—Pero mientras esté relacionado con los asuntos del estado, no puede hacer acuerdos sin la aprobación final de su esposo.
Mi corazón latió con fuerza, pero por otra razón. Estaba enojada. Estaba enojada de que todo mi esfuerzo por establecer relaciones diplomáticas con Rwibt se desmoronara como un castillo de arena, todo por los sentimientos de Sovieshu.
Me quedé allí con los labios apretados, y el Gran Duque Kapmen apretó su mano.
—No se enoje.
—...
—Por favor. Si se enoja ahora, mi corazón duele mucho. Por favor…
Presionó su pecho, luciendo angustiado. Forcé una sonrisa para él, pero no parecía funcionar, así que cambié mis palabras de dirección.
—¿Entonces la relación diplomática está completamente terminada?
El Gran Duque Kapmen levantó con delicadeza su mano de su pecho, como para comprobar si su intento de suprimir sus sentimientos había funcionado.
—Como no puedo crear una alianza con el Imperio del Este, buscaré otros países. No importa cuáles.
—...ya veo.
Tragué el nudo en mi garganta y le di una sonrisa vacía mientras me inclinaba.
—Gracias por contarme las circunstancias.
—Buscaré en otros países cómo quitar los efectos de la droga.
Cuando terminó de hablar, me miró fijamente. Le di mi bendición renuente.
—Yo… espero que sus alianzas vayan bien.
Sabía que él trabajaba duro, y deseaba que encontrara un mejor socio comercial. Por otro lado, tampoco quería eso para él. Mi estómago parecía volverse un nudo.
—...aunque solo soy medio sincera.
El Gran Duque Kapmen abrió los ojos de par en par y luego se echó a reír. Se dobló tanto que tuvo que secarse las lágrimas de los ojos. ¿Habrá aumentado la poción su respuesta a mis palabras? No sabía por qué se reía, pero lo hacía tanto que comencé a sentirme avergonzada. Sentía como si hubiera traicionado un deseo evidente.
—Está bien. Fue tan lindo.
—¿Qué?
Él ofreció una sonrisa silenciosa, y no sabía qué decir. A veces, la manera en que hablaba… parecía como si estuviera respondiendo a mis pensamientos. Me sentí incómoda.
El Gran Duque Kapmen abrió la boca para hablar de nuevo, pero luego se detuvo. ¿No iba a despedirse? ¿Le dolía decirlo? ¿Sería mejor si yo dijera adiós primero?
Lo recordaría como la persona que me mostró lo que se siente ser amada. No era tan querido para mí como el Príncipe Heinley, pero disfruté conocerlo en el tiempo que compartimos. Traté de dar mi despedida primero, cuando el Gran Duque me hizo una propuesta inesperada.
—Vayamos juntos.
—¡Qué!
—Quiero que venga conmigo. Me encantaría que lo hiciera.
Lo miré asombrada. ¿Qué? Estaba congelada en el lugar, y él acercó su sombrero a su pecho.
—Su corazón solo se pudrirá si se queda aquí. Vamos al continente Hwa. Vivirá sin dolor, y estará rodeada de todas las cosas buenas del mundo.
—Gran Duque…
¿Era la poción hablando otra vez? Pero aunque esperé, no corrigió sus palabras. Mientras me miraba a los ojos, extendió su temblorosa mano hacia mí.
—Haré todos los preparativos si me lo permite.
Traducido por: Valiz
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