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Redefiniendo el acuerdo nupcial Cap. 54


La arena dorada se arremolinó lentamente alrededor de Laniakea.

La vista de la luz extendiéndose con la suave brisa era realmente encantadora.

Si es la primera vez que ves este fenómeno, es natural estar nervioso. En el momento en que se dio cuenta de que esta belleza provenía de Laniakea, Hyperion bajó toda su guardia y se entregó al vórtice de luz.

En el momento en que pensó que una pequeña tormenta de arena de luz los había envuelto por completo a ambos.

[¿Llamaste a este cuerpo?]

Una voz fuerte vino del aire. Era una voz profunda y pesada. Ante eso, Laniakea abrió la boca y sonrió.

—Apareciste con tanto esplendor. ¿No podías aparecer más rápido?

Pensó que Laniakea sería cortés con la voz del espíritu, pero trató al dueño de la voz como al niño más molesto del mundo.

Entonces se escuchó un gruñido en el aire y en un instante, la luz se reunió en un solo lugar.

En el momento en que toda la luz se convirtió en una sola masa.

Hyperion pudo ver una pequeña luciérnaga sentada en la lámpara.

—Esto es…

—Es Luciérnaga, un espíritu de fuego. Por cierto, es buena mintiendo. Así que no te dejes engañar.

[Es nuestro primer encuentro, ¡cómo puede haber una presentación tan maliciosa y tan estrecha de miras! ¿Qué pensará esa persona de mí?]

—Pero es cierto que me mentiste antes, ¿no?

[Ejem.]

A juzgar por el hecho de que tosía y no decía nada más, parecía que lo que dijo Laniakea era cierto.

[M-Más que eso, ¿por qué convocaste a este cuerpo? Se supone que los espíritus no deben interferir en el mundo humano. Tiene que haber una buena razón.]

Luciérnaga voló alrededor de la lámpara y dijo.

—Llamé porque estoy preocupada por Topo. ¿Has visto a Topo en el mundo espiritual?

[Ah, claro. Lo vi. Como se había esforzado mucho, le pregunté qué pasó y me dijo que no le hablara hasta que se despertara. Algo tan joven y…..]

—¿Joven? Topo nació antes que tú.

[Cofcof.]

Hyperion, que había estado escuchando la conversación, estalló en risas. Parece que lo que dijo antes sobre ser buena mintiendo era cierto.

[¿Es este humano el humano del que habló Topo? ¿Hiciste un nuevo amigo?]

Luciérnaga se acercó a Hyperion y le habló con voz solemne.

[Inclina la cabeza y arrodíllate ante el Gran Espíritu, humano.]

Ante las palabras de Luciérnaga, Laniakea, que sostenía la lámpara, gimió y se tocó la frente. Luego agarró a Luciérnaga con una mano.

[¿Oh? ¿eh? ¿Por qué no me liberas?]

—Sabía que esto pasaría… no debería haberte llamado….

[¡Oye! Incluso llamaste a Mirlo, entonces, ¿por qué no deberías haberme llamado? Ha pasado un tiempo, ¿por qué actúas tan groseramente?]

Luciérnaga levantó la voz, pero Laniakea loaignoró y arrojó a Luciérnaga a la lámpara. Luego cerró la puerta de cristal.

¡Abre esto! ¡De prisa!

La voz de Luciérnaga se podía oír a lo lejos dentro de la lámpara.

Laniakea miró a Hyperion con una sonrisa incómoda.

—¿Escuchaste eso? Topo se encuentra bien en el mundo espiritual.

—Supongo que sí.

A juzgar por el hecho de que le dijo que no lo despertara porque era molesto, no parecía ser tan peligroso.

Sólo entonces Hyperion se sintió un poco aliviado.

Su corazón se hundió al oír que Topo se había quedado dormido por cansancio luego de andar deambulando buscando sus huellas.

Sentía pena por el espíritu que lo había llamado amigo mientras le entregaba un tomate, por haber sufrido por su culpa.

Y sentía pena por Laniakea, dado que era su amigo más antiguo. Si algo le hubiera pasado a Topo por su culpa, ¿cómo podría levantar la cabeza delante de ella?

En ese momento, Laniakea miró a Luciérnaga dentro de la lámpara y dijo.

—Por favor, enciende la lámpara un poco más brillantemente.

[¿Es esa una petición que quieres hacer mientras me dejas aquí encerrada?]

Aunque claramente tenía la forma de una pequeña luciérnaga, podía sentirla gruñir con todo su cuerpo.

Y aunque estaban discutiendo, se dio cuenta de que ambas estaban bromeando.

Luciérnaga murmuró algo, y luego la luz de la lámpara que sostenía Laniakea se hizo más brillante.

El interior de la lámpara se llenó de bolas de fuego que producían un sonido crepitante, pero Luciérnaga volaba tranquilamente entre las llamas.

Al ver su comportamiento tranquilo incluso en medio de las llamas, Hyperion se dio cuenta una vez más de que el pequeño insecto era un verdadero espíritu.

Cuando Laniakea abrió la puerta de la lámpara, Luciérnaga voló y aterrizó en su manga.

—Quema.

[Ten paciencia.]

Mientras decía esto, Luciérnaga atenuó su luz lo más que pudo. Hyperion preguntó ante esa vista.

—La luz de una luciérnaga no sería caliente.

Cuando era joven también atrapaba luciérnagas que volaban alrededor del monasterio. Era una luz que no proporcionaba calor ni siquiera cuando la sostenía.

—Esta es caliente. Porque es un espíritu de fuego, no un espíritu de luz. Cuando nos conocimos, no lo sabía, así que me engañó.

[Oye, detente. ¿Hay algo más que quieras preguntarme?]

Como si no quisiera hablar del pasado, Luciérnaga voló en círculos sobre las cabezas de las dos personas y comenzó a brillar nuevamente con su luz.

—Tengo que cosechar aquí, pero no veo muy bien, así que aumenta un poco la intensidad de la luz.

[No hay problema.]

Tan pronto como llegó la respuesta, una luz suave se extendió por el jardín.

Ante esa vista, Laniakea e Hyperion se miraron y simultáneamente extendieron la mano hacia el jardín.

En primer lugar, tenían que cosechar rápidamente el jardín antes de que Signo regresara.

* * *

[Entonces supongo que volveré ahora. Veámonos a menudo en el futuro.]

Luciérnaga dijo eso y desapareció.

Hyperion, que observaba la escena, miró la canasta que tenía en la mano. Maíz, patatas y boniatos bien cocidos. Incluso había tomates. Naturalmente fue Luciérnaga la que horneó esto.

Luciérnaga que había estado revoloteando alrededor de Hyperion y Laniakea todo el tiempo mientras trabajaban seguía diciendo que podía ser tan útil como Topo, y asó las cosas que los dos habían cosechado para ellos de esta manera.

Pero luego Laniakea la regañó por asar pepinos.

Después de que Luciérnaga se fuera, Hyperion puso cosas como una regadera y tijeras de jardinería en una caja de madera. Laniakea también terminó de prepararse para regresar luego de limpiar el área alrededor del jardín.

Para entonces Signo y Lucy todavía no habían regresado.

Parecía que los estaban esperando a los dos en la puerta principal del anexo con los caballeros.

Después de que Hyperion terminó de organizar todo, habló con Laniakea.

—Iba a decirlo antes, pero gracias de nuevo, Laniakea. El hecho de que vinieran a buscarme, el hecho de que tuvieras control total sobre el palacio mientras yo estaba fuera, e incluso el hecho de que me mostraras qué movimientos hubieron allí, realmente me ayudó mucho con esto.

Ante sus palabras, Laniakea parpadeó sus grandes ojos. Luego respondió con una sonrisa brillante.

—Me alegro de que haya ayudado.

Había una sensación oculta de orgullo en el rostro sonriente.

Laniakea no pudo ocultar su sonrisa mientras recogía la pequeña canasta.

Fue el primer cumplido y expresión de gratitud que escuchó en su vida por haber sido útil.

En Priatra, sus habilidades eran del tipo más trivial, e incluso después de llegar al Imperio, no tuvo oportunidad de usarlas para los demás.

No, pensó que no sería útil desde el principio. Porque nunca pensó que sería capaz de mostrar espíritus a nadie más que a sí misma en toda su vida.

Pero ahora hay personas que hablan de los espíritus casualmente y expresan gratitud por su ayuda.

Eso solo hizo que Laniakea sintiera que su corazón iba a estallar de alegría.

Nunca pensó que se sentiría tan bien.

Aunque sabía que parecería una tonta debido a sus abrumadoras emociones, Laniakea no pudo evitar sonreír.

Mientras tanto, Hyperion levantó la caja de madera. Entonces Laniakea naturalmente se paró a su lado. Una sonrisa apareció en el rostro de Hyperion mientras la observaba.

—Por favor dame la canasta también.

—Yo también puedo hacer esto.

Laniakea levantó la canasta hasta su pecho como para decirle que no se preocupara.

—Te lo informo, ya no estoy cansada y me siento bien.

Laniakea levantó la canasta con aún más fuerza, tal vez preocupada de que Hyperion le dijera que descansara un poco más.

—¿Ves? Si no me sintiera bien, ¿podría hacer esto?

Hyperion asintió ante la desesperada súplica.

—Así es. Te vez realmente bien ahora.

—¿No es así? Entonces, ¿no sería posible volver al Palacio de la Emperatriz a partir de mañana?

—Me alegro de que mi emperatriz sea tan diligente en sus deberes. Pero, antes de eso.

Hyperion se inclinó y susurró en el oído de Laniakea.

—¿Qué tal si regresas y realizas las tareas que antes no podías hacer correctamente?

—¡……!

Cuando su aliento rozó su oído, Laniakea se dio cuenta del deber del que había estado hablando, algo que no había podido cumplir.

La obligación de pasar la noche juntos todos los días determinados por el bien del sucesor.

Dijo algo que no pudo mencionar anteriormente debido a que se sintió demasiado cansada luego de la redada.

—Si planeas regresar al Palacio de la Emperatriz después de eso, no te detendré entonces. Pero….

La sonrisa de Hyperion se hizo más profunda.

—Estoy un poco preocupado sobre si podrás regresar después de completar esta misión.